Alexitimia: el trastorno que impide comunicar e identificar las emociones

Según apunta una experta: “los afectados suelen estar con su pareja porque su entorno lo hace. Sí llegan a sentir atracción y tienen relaciones sexuales, pero no expresan nada más”

Había una chica que rara vez expresaba sus emociones y quién más lo sufría era su pareja. Le gustaba ir al cine, pero casi nunca le compartía qué le había transmitido la película. Le apasionaba la música, pero casi nunca le explicaba que le hacía sentir esa mágica combinación de acordes y letras. Le encantaba hacer el amor con él, pero cuando tocaba abordar la típica crisis de pareja, era incapaz de pronunciar al menos cuatro frases diferentes sobre sus sentimientos. Un inmenso abismo les separaba. Y cuando él la dejó, ella solo pudo decirle que le sabía muy mal la situación. Nada más. Ni una lágrima, ni un “te echaré de menos”, como si lo suyo no hubiese importado tras tres años juntos, seis viajes y más de 1.000 noches de amor.

Si has vivido una situación de este estilo, sabrás que no es nada fácil para ninguna de las dos partes y que, en muchos casos, puede ser simple incomunicación o desamor, pero en unos pocos su origen tiene nombre y es un trastorno: alexitimia. Un término que fue descrito por primera vez por el psiquiatra de la Escuela de Medicina de Harvard, Peter Sifneos, en la década de los setenta y que responde a una definición muy fácil de entender: ser incapaz de comunicar emociones y tener dificultad para identificarlas y describirlas. Y esto, por muy concreto que parezca, es bastante común: según la Sociedad Española de Neurología, afecta a nada más y nada menos, que al 10% de la población mundial. Eso quiere decir que puede que hayas conocido, te hayas enamorado o, al menos, te hayas cruzado por la calle con alguien con alexitimia.

Para entender un poco mejor este trastorno, quizás te resulte útil la definición que compartió con EFE la psicóloga Julia Vidal, directora del centro de investigación Área Humana Psicología, sobre cómo repercute en las relaciones: “Suelen estar con su pareja porque toca, observan y siguen las normas, hacen lo mismo que el entorno. Sí llegan a sentir atracción y tienen relaciones sexuales, pero no expresan nada más. Cuando les abandonan lo único que alcanzan a decir es que creen que se sienten mal”, como si el dolor de la ruptura fuese igual al de suspender cuatro exámenes en una sola semana.

Por mucho que estas líneas transmitan que las personas con alexitimia carezcan de sentimientos, no es así. No son ni mucho menos la peor versión de Maléfica. Los tienen, pero aún deben desarrollarlos. Y eso se evidencia en una batería más de síntomas detallados por el medio Medical News Today: falta de capacidad de fantasear o imaginar, dificultad para responder a las emociones de los demás, incluido cuando van acompañadas de tono de voz y expresiones faciales; actitud distante o rígida, comportamiento poco altruista en comparación con los demás y más síntomas típicos de un trastorno cuyos orígenes pueden ser dispares: genética, lesiones cerebrales o el propio entorno.

Aunque todas las causas son importantes, vamos a centrarnos en el entorno, que es lo que aborda el mundo de la psicología y lo estudia como un desorden del aprendizaje emocional. También de acuerdo con Medical News Today, esto puede deberse a haber sufrido traumas infantiles, enfermedades físicas o mentales o factores socioeconómicos que, de algún modo, les impidió aprender ciertas emociones en un mundo que casi todo va de emociones. Aunque tampoco nos pongamos dramáticos. Con terapias se puede revertir, pero para conseguirlo lxs afectadxs deben antes aceptar y entender qué les pasa. Ojalá que los que puedan no tarden mucho en hacerlo y, así, dejen de hacer daño a los que quieren y, sobre todo, a ellxs mismxs.