Cómo te pueden afectar las personas con la mente cerrada

Por lo general son personas a las que les gusta enfrentarse a lxs demás, la mayoría de sus ideas son rígidas y no aceptan perspectivas diferentes a las propias

Cuando tienes la mente abierta te acompañan un sinfín de beneficios. Entre ellos seguramente te definirás por ser una persona comprensiva, que sabe escuchar, que valora diferentes puntos de vista, que siempre tiene ganas de aprender, que es curiosa… Un montón de virtudes que, sin duda, te permitirán vivir con felicidad y tranquilamente porque, además, tu entorno te valorará positivamente. Muy por el contrario, si eres una persona cerrada de mente te definirás por la terquedad, la cabezonería, te molestarán otros puntos de vista, no querrás escuchar a lxs demás… Y todo ello hará o bien que empieces a aislarte (por ti mismx o por otras personas) o bien estés siempre sintiendo algún tipo de frustración. Ahora bien, ¿qué puedes hacer si tienes a una persona así a tu lado? Aquí te lo contamos.

“Resulta muy complicado convivir e incluso compartir espacios con quien se aferra por norma a su propio punto de vista y es incapaz de escuchar o tener en cuenta a los demás. Hay formas de ser, de concebir el mundo y de comportarse que pueden ser problemáticas y es aquí donde reside el desafío de siempre, en la dificultad de hacer vida con quien tiene un carácter con muchas esquinas”, así lo explican en La Mente es Maravillosa. Antes de dar algunas pautas es esencial saber que todxs tenemos una parte así, no hay alguien que sea completamente abiertx de mente. El problema está cuando esto es desequilibrado y, además, se torna en algo constante dentro de la personalidad de una persona.

Gusto conflicto

A las personas así les encantan los encontronazos, las discusiones y estás batallas de diálogo. Desean la confrontación porque no entienden que alguien piense de forma diferente y tampoco respetan otros puntos de vista. Aunque lo hicieran, jamás tolerarían plantearse cambiar de pensamiento u opinión. Escuchar a otras personas es esencial para crecer y para evolucionar pero quienes son así no pueden verlo.

Reactancia

“Esta teoría enunciada por Brehm defines esas situaciones en las que se rechazan de manera automática normas, sugerencias o afirmaciones”, explican desde la misma web. Estas personas consideran que esa postura se presenta como un desafío a la libertad. Se muestran como susceptibles a cualquier comentario que perciban como cuestionamiento. Es más, en algunas ocasiones lo ven como una amenaza.

Aferrarse

En muchas ocasiones las personas así se aferran a una idea o a un pensamiento aunque no sepan ya de qué manera argumentarlo. Esto pasa porque no quieren perder el control y mostrarse insegurxs. Además perder el control le haría sentir que no toma decisiones y que las cosas pasan de manera impredecible, algo que no puede tolerar alguien así.

Para poder convivir con personas con estas posturas desde luego hace falta paciencia. Adentrarse en el terreno de la disputa no es recomendable porque será como chocarse contra un muro. Para poder tratar a alguien así hay que estar por encima, manteniendo un equilibrio mental y emocional que estas personas no tienen. Lo ideal es hablar a través del respeto, sin que importe su reacción. Eso sí, debes establecer algunos límites, si alguien te levanta la voz o busca humillarte, marca un stop muy claro y, sobre todo, si no puedes convivir con alguien así y ves que la otra persona no tiene intención de, al menos, intentar cambiar sus formas, lo mejor es alejarse.