Los 6 errores con los que estás alimentando tu pánico a dejar de ser joven

Algunos factores como endiosar la juventud o llevar vidas insatisfechas aumentan esa generalizada resistencia interna al paso del tiempo

Por mucho autoconocimiento que desarrollemos, por mucha capacidad de aceptación que logremos alcanzar, por muchos esfuerzos que hagamos, los seres humanos siempre seguiremos detestando envejecer. Esa cuenta atrás, lenta pero imperturbable, da bastante mal rollo. Pero del mal rollo a la preocupación obsesiva hay un enorme abismo, especialmente cuando esa preocupación alcanza el grado de gerascofobia, un verdadero pánico ante el paso del tiempo. 20 años. 25 años. 30 años. Si la pena por cumplir años te está robando mucho espacio y energía mental, es probable que estés haciendo unas cuantas cosas mal. Te contamos cuáles podrían ser.

1. Honrar esta sociedad superficial

Que te produzca cierta tristeza observar tus primeras patas de gallo o tu incipiente calvicie es natural. La sociedad lleva décadas martilleándote con la importancia de la belleza física. Famosas como Courtney Cox han confesado haberse operado compulsivamente fruto de esa presión social. Y sí, estás programado para lamentar esa pérdida física de juventud, pero tu autoestima no puede depender únicamente de tu aspecto. Como dice Gerardo Castaño, psicólogo humanista, "que envejecer te angustie sobremanera demuestra una visión preocupante". No honres lo superficial. No vendas tu alma como Dorian Gray por resistirte a las arrugas.

2. Endiosar la juventud

No seré yo quien te diga que la juventud no es maravillosa. Es una etapa llena de descubrimiento, errores y crecimiento única. Pero no te confundas: el resto de etapas también. "Bebemos muchísimo del ensalzamiento de la juventud. Nuestro canon de realización es la persona que con menos de 30 años ha conseguido toda las metas importantes. La culpa la tiene la publicidad y el beneficio que pueden sacarle las empresas a la gente joven mediante la explotación de los ideales de juventud: ropa, fiestas, viajes...", cuenta Gerardo. Es como si la vida acabase a los 35 años. Pero no acaba a menos que te tragues ese cuento y mates tu espíritu curioso.

3. Rechazar la muerte

Casi nadie desea morir. Estamos biológicamente diseñados para aferrarnos a la vida como una garrapata a un lomo canino. Pero tenerle tantísimo pánico como para intentar excluirla de nuestros pensamientos a toda costa prueba hasta qué punto nuestra especie se ha desnaturalizado. Después de todo, el universo gira en torno al cambio constante y la muerte es parte consustancial de ello. Entenderlo es importante porque, como apunta este psicoterapeuta, "las personas que pueden asimilar este concepto de manera plena pueden disfrutar de un envejecimiento más cargado de tranquilidad y resolución".

4. Temer la soledad

Hace miles de años nuestros antepasados descubrieron que quedarse solos disminuía mucho las opciones de supervivencia. Desde aquel instante, los vínculos humanos se convirtieron, y a pesar de que a menudo lo olvidemos, en nuestra principal fuente de bienestar. Por eso es tan preocupante que, como revela Eurostat, el 32,2% de los europeos viva solo. "La soledad puede ser muy dolorosa. Si no somos capaces de estar bien en ella, recae sobre nosotros la idea de que no encontraremos a nadie y puede ser la antesala de un proceso depresivo", dice Gerardo. Así que cuida tus relaciones y abraza la soledad cuando toque.

5. No estar viviendo la vida que querrías

No hace falta ser muy observador para descubrir que quienes se sienten más autorrealizados, quienes han conseguido hacer girar sus vidas en torno a lo que realmente les estimula, suelen estar menos preocupados por el paso del tiempo. Como señala Gerardo, "tener una visión existencialmente armónica tiene mucho que ver con aceptar el envejecimiento". Por contra, quienes llevan existencias más insatisfactorias suelen experimentar más ansiedad ante la vejez. Después de todo, están contemplando el reloj viendo cómo la oportunidad de vivir cómo realmente quieren se les va escapando. La solución es sencilla: actuar.

6. No estar en el momento presente

Las personas, salvo quienes han logrado potenciar la habilidad de mantenerse realmente conscientes, pasamos nuestras vidas mirando hacia detrás o hacia delante. Pero ya lo dice el escritor alemán Eckhart Tolle en su famoso libro El poder del ahora: "El pasado te da una identidad y el futuro contiene la promesa de la salvación", pero "ambos son ilusiones". Y quien dice la promesa de salvación tambén dice la amenaza de destrucción. Si en lugar de andar mirando cómo transcurre el tiempo, cómo nos cambia, conseguimos estar un poquito más presentes en nuestras vidas, envejecer dejaría de asustarnos tanto. Que no tenemos demasiado tiempo como para andar perdiéndolo por culpa del miedo.