5 consejos para superar la pereza extrema que sientes en verano

La pereza en verano es una constante difícil de superar si no diseñamos un plan que realmente funcione

El verano es divertido. Esas siestas para descansar del vermut de las 12h, los helados que nos inyectan vida después de horas en la playa o las tardes mirando series en el sofá con el ventilador como compañía favorita. Todo esto es precioso, pero en medio de estos hábitos hedonistas nos volvemos más perezosxs y con ganas de procrastinar en lugar de hacer el deporte rutinario que solemos hacer el resto del año. No hay nada malo en ello porque para algo existen el verano y las vacaciones, aunque no está de más saber, según la plataforma Gympass, por qué nos volvemos así en esta época del año y cómo podemos darle la vuelta. Vamos a ver si realmente podemos con ello o si el Dios disfrutón del verano ya se ha apoderado de nosotrxs por completo.

Empecemos por lo que está más claro: el calor. Las altas temperaturas nos hacen perder agua y electrolitos a través del sudor, y eso nos genera un cansancio o decaimiento que se traduce en pérdida de energía. Sí, esa que hace que salir a correr sea equivalente a realizar una travesía por el desierto que, obviamente, en verano esquivaríamos a toda costa. Aunque, por difícil que parezca, salir de este bucle no es imposible. Una solución es beber esa bebida mágica que siempre nos acompaña: el agua, y comer alimentos con alto contenido de agua, como frutas o verduras. Y para que esto funcione, también es clave hacer deporte a primera hora del día o al atardecer, cuando el calor no puede petarnos el cerebro.

Luego está el hecho de que, en caso de encontrarnos de viaje o vacaciones, puede que no contemos con los materiales, como mancuernas o esterillas, con los que solemos hacer ejercicio. Pero no pasa nada, porque en gran parte de los destinos vacacionales tenemos un escenario precioso que siempre nos da la bienvenida: la playa. Ahí no hay excusa para ponernos a correr o hacer algo de tonificación en las típicas máquinas públicas de algunos puntos de la costa (aunque a veces haya la típica peñita flipada que parece que se prepara para las Olimpiadas del 2024, vale la pena intentarlo).

Otra de las realidades del verano es que tenemos más tentaciones. Es decir, más planes o comidas llenas de platos poco saludables, más de una cerveza fresquita o helados de todas las formas posibles. ¿La solución? Intentar combinar estas comidas de placer con otras típicas del verano muy sanas, como gazpacho, ensalada o frutas. Tenemos una dieta tan variada que cuando no comemos sano es porque, en verdad, no queremos.

Una movida del verano igual de importante a las anteriores es que se altera nuestro sueño. Cuando estamos a tope de vacaciones y desconexión, podemos relajarnos y dormir más de la cuenta. Y ya sabes, cuanto más descansamos en un tiempo prolongado, más vagxs nos volvemos. O, por otra parte, podemos saltar todo el rato de plan en plan y de fiesta y fiesta y no descansar lo suficiente haciendo que nuestro rendimiento baje. Sea en un caso u otro, es crucial que compensemos la falta de descanso con alguna siesta o que nos arranquemos la pereza practicando deporte. Si no nos activamos, nadie lo hará por nosotrxs.


Y por último y no por ello menos importante, está el hecho de que la diversión del verano puede hacer que dejemos de lado esos objetivos de ponernos en forma o de comer más sano. Es por ello que nos iría muy bien no abandonar ciertas rutinas. No hablamos de marcarnos las mismas metas que el resto del año, pero algunas de pequeñas, como jugar algún partidito de fútbol a la semana con los amigxs, nos puede hacer disfrutar del verano y, al mismo tiempo, no dejar por completo la actividad física. Así que ya sabes, quitarnos la pereza consiste en encontrar ese equilibrio perfecto que nos hará llegar a otoño con toda la buena energía que proporciona esta época del año, pero sin llegar a convertirnos en seres tan vagos que dan miedo.