4 consejos para no frustrarte cuando le caes mal a alguien

Saber distinguir si es odio o disconformidad política, plantearte por qué quieres caerle bien y centrarte en tus seres queridos son las claves para llevarlo de forma madura

Difícilmente encontrarás a alguien a quien no le guste ser querido. A todos nos gusta encajar en un grupo de amigos, en la familia o en un lugar de trabajo. Tiene muchas ventajas sociales, además te hace más feliz porque puedes compartir tu tiempo con quienes te aprecian y quieren estar contigo.

Pero puede ser que algún día conozcas a alguien a quien no le caes bien. Sin explicación, simplemente te detesta, te considera insoportable o no tiene buenas vibraciones. A veces suele pasar, y hay personas que realmente no lo llevan nada bien. Se rayan mucho, mientras se preguntan en loop “¿qué he hecho mal? ¿Por qué no le gusto?”.

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Por ejemplo, imagínate que tu amigo te introduce en su otro grupo de amigos y a uno de ellos no le caes bien. Intentas gustarle, pero nada. Te tiene cruzado. Al final, saber que no le caes bien te deja con una sensación de amargura e incomodidad. Te pesa más que uno te desprecie que no que cinco te valoren. Y no debería ser así, nos falta madurez emocional para gestionarlo. La coach Nadia Rafique da cuatro consejos para sobrellevarlo al diario británico Metro.

1. Distinguir el desprecio de la disconformidad de opiniones

Es vital saber distinguir si a alguien no le gustas tú o si se trata de tus opiniones. Pongamos por ejemplo que acabas de conocer a la otra persona y te suelta una respuesta súper borde cuando haces un comentario. Quizá piensas que es porque no le gustas, pero puede ser que, simplemente, no le guste esa opinión. Hoy en día, en un mundo tan polarizado, parece que nuestras opiniones son parte de nuestro ser, pero debemos entender que más allá de la opinión hay una persona, y que llevarte la contraria y rechazar tus argumentos no significa despreciarte a ti como persona.

2. Preguntarte: “¿qué he hecho?”

Si estás seguro que eres tú quien le cae mal y no has confundido este "odio" con otra cosa, deberías hacerte esta pregunta. Pero no en el sentido derrotista de “¿¡qué he hecho mal!?” sino, realmente, plantearte si has hecho algo que ha podido enfadar a la persona. Si no le gustas porque actuaste de forma incorrecta, es comprensible que estés rayado, así que toca pedir perdón por tu actitud. Pero si no hiciste nada malo y simplemente el otro te desprecia por tu forma de ser, no es tu culpa. El problema es del otro. Así que no te fustigues, no puedes hacer nada para evitarlo.

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3. No necesitas gustar a todo el mundo

Si alguien te ha dicho que no le gustas (o te lo ha demostrado)… ¿qué necesidad tienes de imponerle lo contrario? Sí, en un mundo ideal todos nos llevaríamos bien, pero la realidad es otra, y no podemos pretender ser amigos de todos. Hay personalidades que chocan y lo único que puedes hacer es sobrellevarlo con madurez. Si el conflicto con esta persona no va a afectar tu día a día (por ejemplo, que te odie tu compañero de mesa, tu jefe o tus suegros puede ser un problema), déjalo estar. No intentes llevarte bien con alguien que te desprecia porque es gastar energías en alguien que tampoco te aportará gran cosa.

4. Piensa en aquellos a quienes sí le gustas

“Puede ser frustrante ser simpático con alguien y que este simplemente no te soporte”, explica la coach. Por eso recomienda centrarte siempre en las personas a quien sí le gustas. Se da por supuesto que debemos caer bien y debe caernos bien todo el mundo, pero es legítimo tener roces o no querer incluir a alguien en tu vida. El problema es que nos obsesionamos con gustar siempre. “¿Por qué tienes que caerle bien a todo el mundo? Plantéatelo a fondo”, recomienda.

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Puede parecer obvio, pero debes centrarte en los que te quieren y aprecian. Al final, eso es lo que importa. La respuesta más madura a no caerle bien a alguien es dejarlo estar. No vivir de forma obsesiva intentando caerles bien a todos y que si tienes que aguantar esa persona que te odia porque es amigo de alguien a quien quieres, lo recomendable es simplemente tener una relación de cordialidad que no genere tensiones absurdas, sin intentar forzar tu amistad.