4 claves muy sencillas para alcanzar la felicidad

Estrategias que puede llevarte a saborear los momentos en lugar de engullirlos

Da igual la edad que tengas: a estas alturas te habrás topado con millones de fórmulas diferentes para alcanzar la felicidad. Sin embargo, probablemente sea la primera vez que alguien te dice que para estar satisfechx has de saborear. Sí, saborear. Según cuenta en Inverse la psicóloga Jennifer Smith, directora de investigación del Instituto Mather de Estados Unidos, "saborear es la capacidad de ser consciente de las experiencias positivas en nuestras vidas y participar intencionalmente en pensamientos y comportamientos para mejorar nuestro disfrute y otros sentimientos positivos". Y existen cuatro estrategias para ponerlo en práctica.

Ponte a caminar

En primer lugar, salir a caminar. Pero no se trata de andar por andar por las calles de tu ciudad o hacerte una ruta senderista en mitad del campo sin más. En realidad, dice la especialista, "durante esta caminata debes comprometerte a dejar atrás cualquier problema y a concentrarte en notar tantas cosas buenas como puedas". Eso es lo que convierte un paseo convencional en un paseo saboreador: la consciencia que pones en cada paso del camino. Si ves una flor que te gusta, párate a contemplarla. Si ves un edificio de arquitectura y presencia fascinante, párate a contemplarlo. No te muevas con el piloto automático encendido.

Comparte todo lo que puedas

En segundo lugar, compartir lo bueno. Como señala la propia Smith, "cuando participamos en experiencias positivas con otros, como hacer un viaje o ir a un restaurante, los demás pueden notar y apreciar detalles sobre la experiencia que quizás nos hayamos perdido por nuestra cuenta". Por eso es importante la comunicación: porque te permite conocer la felicidad y el disfrute de los demás, con lo cual aumenta tu propia felicidad y tu propio disfrute. No te quedes nada para ti. Comparte de lo que hay en tu plato para que quienes amas puedan saborearlo también. Es esa interconexión la que traerá alegría a tu vida. Aunque suene cursi.

Afila tus sentidos

En tercer lugar, perfeccionar tu percepción sensorial. Porque para saborear las experiencias positivas, y no vivirlas como un zombie sin alma, tienes que tener afinados tus sentidos. De hecho, Smith propone un ejercicio muy interesante consistente en "concentrarte en cada uno de tus sentidos uno a la vez para notar detalles específicos de una experiencia positiva". ¿Estás en mitad del bosque? Cierra los ojos y centra tu atención en los sonidos, luego en los olores, luego en el sabor de la mandarina que te estás comiendo y finalmente en el tacto del viento, de la hierba e incluso de los pequeños insectos sobre ti. Te estás perdiendo mucho por no saborear.

Crea tu propia memoria de buenos recuerdos

En cuarto y último lugar, construir una memoria de buenos momentos. Aunque no puedes vivir del pasado, lo cierto es que tener buenos recuerdos en la recámara, y poder rescatarlos de vez en cuando, especialmente en momentos estresantes, puede marcar la diferencia. Hacerte ver lo bonita que es tu vida en realidad cuando no engulles los momentos sin saborearlas. En este sentido, recomiendan desde Inverse, puedes tomar fotos o escribir un diario de esas experiencias agradables que tienes. Y así, poco a poco, irás modificando ese modo robot tan habitual estos días por un modo más presente. La satisfacción reside en los detalles.