21 situaciones en las que pones en riesgo tu vida

Aunque el instinto de supervivencia es básico para seguir vivo, hay muchos contextos en los que ponemos en peligro nuestras vidas 

El instinto de supervivencia marca gran parte de nuestras vidas. Pero la verdad es que más de una vez te lo has pasado bien metiéndote en aquel callejón oscuro donde no sabías si algo malo podía pasarte, en aquella atracción de feria donde sentías que podías salir disparado por los aires o en aquella cuerda que te sostenía el día loco en que hiciste puenting. Sí, te gusta el peligro y hay varios contextos que explican por qué lo haces, más allá de por la dopamina que genera. 

Cuando buscas el peligro, en el fondo lo que haces es violar el instinto de supervivencia, como se explica en un artículo de Psychology Today. El instinto de supervivencia se basa en tres pilares: la autoconservación, la reproducción sexual y el comportamiento social. Cuando se viola alguno de estos tres pilares, se considera que la conducta es patológica. El doctor Reld J. Daltzman ha hecho en esta publicación una lista con las 21 razones para violar este instinto de supervivencia. 

La primera de ellas es la conservación de la línea de sangre, o sea, cuando te juegas la vida por alguien de tu familia. Como Mufasa cuando, por salvar a Simba, pues ya sabemos todos —y lloramos— lo que pasó. Proteger a un grupo, por ejemplo un piloto de avión que se sacrifica para salvar a los pasajeros, o la defensa personal son otras razones para violar el instinto de supervivencia. La realidad es que es más seguro huir pero al ser atacado prefieres defenderte. 

La causa justa -al menos justa para el que se la juega- también puede hacer que le quites importancia a sobrevivir, lo típico que por echar a un dictador pues te acaban matando en tu intento. Le llaman también suicidio altruístico, pero el suicidio en sí, para acabar con el dolor, es también una de las formas de dejar a un lado esa extraña manía de seguir vivos. El heroísmo, típico soldado queriendo hacer el numerito, y la exposición al peligro (vas a un lugar peligroso pero no a sabiendas de que te juegas la vida) también están en esta lista, que incluye variables parecidas como la vanagloria

Practicar la eutanasia a alguien que no quiere vivir o excluir por grado de urgencia en un hospital lleno a alguien a quien se podría salvar la vida son contextos médicos en los que la gente se salta la supervivencia. La muerte misericordiosa es otra forma de eutanasia, menos frecuente, que consiste en jugar a ser dios y decidir quién debe y quién no debe vivir y que, por supuesto, suele ser delito.

La diversión peligrosa y las aventuras son seguramente las que más conocéis de entre las formas de ir contra ese instinto. La primera tiene mucho que ver con la alteración de conciencia. Si te bebes hasta el agua de los floreros o consumes cantidades muy altas de drogas, pues está claro que te la estás jugando un poco. La segunda, la aventura, está muy asociada a los deportes de riesgo o a viajar a lugares llenos de animales salvajes u otros peligros. 

El instinto materno es uno de los que habitualmente se antepone al de supervivencia y la gente lo suele entender bien. La exploración pionera (rollo eres el primero en entrar en aquella cueva pero no sabes lo que hay), el estilo de vida —no paras de comer un montón de grasas— o el dinero y la fama son tres causas más por las que la gente se juega la vida. La baja autoestima y creer que tienes algo por demostrar también te puede llevar a ir contra la subsistencia. Por ejemplo, se ríen de ti porque eres malo saltando y en una excursión del colegio decides hacer un salto de roca a roca (que es peligroso) para que lxs demás te respeten.

Y el último de los casos listados no tiene que ver con la muerte física sino con la muerte social. Cuando alguien hace algo reprobable socialmente, como cometer un asesinato, es repudiado por la sociedad y exponerte a esa muerte social también va contra el instinto de supervivencia, pues como seres sociales necesitamos cierta aprobación social de la comunidad. Y ahora que ya sabes cuáles son los contextos donde saltarte el instinto de supervivencia, hazte un favor e intenta evitarlos.