Incendios de sexta generación: fuegos que se encuentran fuera de la capacidad de extinción

“Un equipo europeo desplazado para ayudar al gobierno chileno no lograba explicarse lo que veía: nada en los modelos que usaban hasta entonces predecía un fuego así”

Los grandes incendios se han convertido en la nueva normalidad de los veranos en España y en muchos otros rincones del mundo. Y sí, aunque mucho negacionista aún se resista, la realidad es que los récords de temperaturas y de olas de calor provocados por el cambio climático tienen mucho que ver en todo esto. Pero no es solo que haya aumentado la frecuencia de los incendios: también y en algunos casos su intensidad. No un poco. Muchísimo. Hasta tal punto que los expertos han tenido que inventar un nuevo nombre para describir algunos de los fuegos que están produciéndose: los incendios de sexta generación. Y son tan peligrosos como su nombre hace pensar.

Así lo explica el periodista Fernando Maldonado en un artículo para Retina, donde narra uno de los primeros encuentros de la humanidad con este tipo de incendios: “La noche del 25 al 26 de enero de 2017, un incendio en Chile quemó 114.000 hectáreas en unas horas. 8.000 hectáreas por hora. Un equipo europeo desplazado para ayudar al gobierno chileno no lograba explicarse lo que veía: nada en los modelos que usaban hasta entonces predecía un fuego así. Meses después, en Portugal, un incendio con el mismo comportamiento mató a 64 civiles. Al año siguiente, en Grecia, exactamente el doble”. Los devastadores incendios de Ávila y Madrid de este año también lo son.

¿Pero qué tienen de especial estos incendios? Que son capaces de diseñar su propia tormenta. Así, debido a la columna de humo y calor que generan, acaban alterando todo a su inmediato alrededor, incluido el viento o el nivel de humedad. En palabras del propio Maldonado, “se alimenta a sí mismo”. Y eso es mucho más problemático de lo que podrías creer, ya que esta tormenta interna genera una impredecibilidad que impide que los modelos matemáticos de las autoridades forestales los comprendan y puedan hacerle frente. ¿Cómo puedes anticiparte a algo que cambia constantemente? Es lo que explica la persistencia de los incendios en España de este último verano.

En un escenario así, podrías pensar que poner más medios en la extinción resulta inútil, pero no lo es. El hecho de que el incendio de sexta generación no pueda extinguirse no significa que haya que dejarlo a lo loco. En su lugar, la receta pasa por acompañarlo, tratando de contenerlo, hasta que las condiciones meteorológicas cambian y se vuelve abordable. Es ahí donde los medios de contención resultan claves. También los medios de prevención. Y es que evitar que nazca un villano es siempre mejor que enfrentarlo en todo su esplendor. En este sentido, “unidades especializadas queman el monte de forma controlada antes de que llegue el verano”. Esa es nuestra esperanza.