Un informe asegura que Estados Unidos es el epicentro mundial del extremismo de derecha

El neonazismo concentra el 29,5% de los incidentes de ultraderecha en 2025 y el supremacismo blanco el 22,5%

La última evaluación del Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET) ha revelado algo que en realidad ya se venía intuyendo: que Estados Unidos es el epicentro mundial del extremismo de derecha. Para que te hagas una idea, el OIET ha identificado 190 incidentes de extrema derecha en 15 países durante el pasado 2025 y 99 de ellos tuvieron lugar en los Estados Unidos. Esto supone un 52,1% del total. Además, el análisis muestra también como muchos de los incidentes que ocurren en otros lugares del mundo como Europa u Oceanía son consecuencia del liderazgo de extrema derecha de grupos estadounidenses como Patriot Front o Blood Tribe. De allí surgen buena parte del ideario radical de ultraderecha.

Además, el informe revela otros dos datos muy interesantes. Por un lado, identifica cuáles son las corrientes ideológicas mediante las cuales se producen los incidentes de extrema derecha: el neonazismo con un 29,5% del total de los incidentes y la supremacía blanca con un 22,5% del total. Como recoge el propio informe, al que ha tenido acceso privilegiado la agencia de noticias Europa Press, “ambas ideologías han demostrado una notable capacidad de adaptación a los ecosistemas digitales y de captación entre las nuevas generaciones”. Eso nos conduce directamente al otro dato remarcable del análisis: que está creciendo la actividad de estos grupos extremistas en las plataformas digitales como TikTok o Youtube.

En concreto, lo que hacen estos grupos neonazis y supremacistas es aprovechar los algoritmos a su favor para practicar el llamado terrorismo psicológico, “que es la actividad extremista dedicada a crear climas de miedo que restrinjan las actividades de las comunidades objetivo, erosionen su sensación de seguridad y desincentiven la participación política, sin necesidad de cruzar los umbrales legales que facilitarían los procesamientos criminales”, apuntan desde la agencia. Aparte de esto, este tipo de grupos radicales aprovechan las aplicaciones encriptadas para la captación y la organización y “las criptomonedas para canalizar la financiación de forma anónima”. Las nuevas tecnologías los alimentan cada vez más.

Por eso es tan importante la acción de los gobiernos. Especialmente de aquellos que dirigen países muy afectados por esta clase de extremismo. Según el informe, “Estados Unidos no solo concentra la mayor actividad extremista, sino que ejerce un rol exportador de modelos organizativos, tácticas e ideologías”. ¿Y qué ha hecho la adminstración Trump al respecto? Pues en su nueva Estrategia Antiterrorista, un documento de 16 páginas presentado recientemente, cita a las “bandas narcoterroristas y transnacionales, los terroristas de legado islamista y los extremistas violentos de extrema izquierda, incluidos anarquistas y antifascistas” como los grandes peligros para la sociedad estadounidense. Ni una mención al terrorismo de extrema derecha.