A finales del siglo XIX, en el contexto del reparto de África por parte de los países europeos en la llamada Conferencia de Berlín, el militar aragonés Emilio Bonelli desembarcó en la costa africana y proclamó el protectorado español sobre el Sáhara Occidental y, aunque durante los siguientes 50 años la colonización fue muy escasa y pobre, a partir de 1947, y con el hallazgo en la región de los yacimientos de fosfato, el régimen franquista intensificó su presencia y la declaró provincia española. No obstante, la ONU comenzó a presionar a España durante la década de los 60’ para que descolonizara el territorio y, con Franco agonizante, se firmaron los Acuerdos de Madrid en los que España cedía la administración del territorio a Marruecos y Mauritania.
Una descolonización incompleta, al no producirse una cesión de la soberanía formal, que provocó un conflicto entre Marruecos, que controla el 80% del territorio, y el Frente Polisario, que en 2026 continúa sin resolución. Pero no solo eso: la manera torpe y veloz con la que se ejecutaron aquellos acuerdos dejaron a los ciudadanos españoles del Sáhara en un limbo identitario. Algo que ahora, y gracias a una proposición de ley de Sumar, podría ser reparado medio siglo después: un proyecto de ley por el cual las personas nacidas en el Sáhara Occidental antes de 1976 podrían obtener la nacionalidad española. También sus hijos: la podrán solicitar en un plazo de cinco años desde la inscripción en el Registro Civil de sus progenitores. Pura justicia histórica.
Y es que los saharahuis llevan décadas sufriendo grandes discriminaciones dentro del marco jurídico español. Piensa que, tal como explica la periodista especializada en derechos humanos y migraciones Gabriela Sánchez, “mientras los ciudadanos procedentes de otras excolonias o países con fuertes lazos culturales con España, como Guinea Ecuatorial o América Latina, tienen plazos reducidos debido a esas conexiones históricas, esta ventaja no se cumple con quienes proceden del Sáhara Occidental”. Algo que, como refleja la redactora en dicho reportaje, muchos saharahuis consideran injusto: “Es nuestro derecho. Yo tenía DNI español, convivía con los españoles y mi marido trabajaba para una empresa española”. Y de pronto todo cambió.
Lo curioso es que la mayoría de los entrevistados no quiere migrar a España, sino que mantienen la esperanza de regresar a su tierra de los campos de refugiados argelinos en los que viven. Simplemente quieren justicia. Una que el PSOE no parece dispuesto a conceder: excluyó a los saharahuis de los solicitantes de apatridia de la regularización extraordinaria y se ha declarado en contra de la iniciativa de Sumar. Una actitud que el actor Javier Bárdem, comprometido con la lucha saharahui, ha recordadado en su intervención en el Festival Internacional de Cine del Sáhara hablando del “abandono de los gobernantes, incluido Pedro Sánchez”, quien considera que traicionó al pueblo saharahui con su cambio de política y sus acuerdos con Marruecos.
