Portugal también cae víctima de la ola ultraderechista

Chega obtiene casi los mismos votos que el Partido Socialista

La cosa está muy fea. El virus ultraderechista ya reina en Estados Unidos, Italia, Hungría o República Checa, entre otros, y tiene fuerza parlamentaria en democracias tan asentadas como son la de Francia, la de Alemania, la de Bélgica o la de España. Y sí, a veces hay brotes verdes como las victorias de centroizquierda en Australia y Canadá, pero al otro día todo se vuelve a oscurecer con alguna noticia desoladora. ¿La última? El ascenso loco del partido de extrema derecha Chega en las elecciones presidenciales de Portugal del pasado domingo: casi supera al Partido Socialista y solo pierde ante la coalición de centroderecha Alianza Democrática. El parlamento será muy conservador.

Para que te hagas una idea de la gravedad de la situación, Chega ha obtenido un 22,56% de los votos frente a los 23,88% del Partido Socialista de Pedro Nuno Santos, quien ha dimitido inmediatamente después de saberse los resultados. Y los de Chega están hasta arriba de euforia. “Ya hemos pasado. Ya hemos pasado. Ha llegado el momento de ajustar cuentas. Portugal es nuestro. Pero no conseguiremos la transformación que el país necesita hasta que consigamos gobernar”, ha declarado su líder, André Ventura. Una transformación que ya te sabes bien. Mira Estados Unidos. El virus de extrema derecha tiene los mismos síntomas en todos lados. Más nos vale no subestimarlo.

En principio, parece que los otros partidos políticos de Portugal no lo hacen. Luis Montenegro, líder de la centroderecha que ha ganado las elecciones, ha reiterado que no piensa pactar con Chega para gobernar, pero ha pedido al resto de las formaciones políticas “sentido de responsabilidad”. Es decir, que no se opongan a su investidura para no verse obligado a llamar a la puerta de la ultraderecha para pedirle su apoyo. Un cordón sanitario con intereses propios. Pero la izquierda ha sido reducida a mínimos históricos. Está, pero es muy débil. El panorama pinta muy mal y no es solo en la vecina Portugal. Otros países de Europa van en la misma onda.

Son los casos de Rumanía y Portugal. Sí, por suerte, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales rumanas, que han tenido lugar también esta pasada semana, el candidato independiente europeísta Nicusor Dan se ha impuesto al ultraderechista George Simion, quien asegura ser muy fan de Donald Trump. Pero el tipo ha estado ahí. A las puertas del gobierno. Y en Polonia la batalla está por librarse: esta semana se jugarán la presidencia un liberal y un ultraderechista. Muy duro. El virus es súper contagioso. Se propaga con facilidad. Y cuesta horrores recuperarse de él. Ya dejamos entrar al fascismo una vez y acabó horriblemente mal.