Entras uno de esos portales inmobiliarios que tanto te conoces de consultarlos una y otra vez. Sabes que es imposible que puedas comprarte una casa en estos momentos de tu vida. Y te planteas si será posible algún día. Si los precios se replegarán un poquito en algún momento. Si dejarán de subir a una velocidad tan superior a la de tus ingresos. Es triste lo que ves: anuncios con precios muy locos que te sumen en la desesperación. Te preguntas cómo es siquiera posible. Cómo hemos permitido que el mercado inmobiliario se desarmonice tantísimo de la realidad de la mayoría de gente. Hay muchos responsables. Pero que sepas que los precios de esos anuncios están muy inflados.
Es la conclusión a la que han llegado diversos analistas de El País tras cruzar los datos de los anuncios de Idealista con los precios reales de las escrituras notariales de 57 ciudades de España. Como apuntan los periodistas Daniele Grasso y Gorka R. Pérez, “de media, los pisos se anuncian un 15% por encima de lo que finalmente se paga”. Una realidad que no siempre había sido así. Al menos no tan intensamente. Como contaba el presidente de la Federación de Asociaciones Inmobiliarias, José María Alfaro, a este mismo medio, “hace dos años [el margen] era mucho más estrecho, pero desde hace meses han empezado los ajustes en los precios de salida”. Los vendedores apuntan alto.
Además, los compradores están alcanzando su límite económico. Aunque un vendedor quiera sacar determinada cifra por un inmueble, hay un máximo de lo que la gente puede llegar a asumir, lo que en muchos casos termina resultando en una bajada final del precio. La expectativa de venta no tiene sentido en el contexto actual. Sí, hay personas con mucho dinero y extranjeros con poder adquisitivo muy superior que pueden absorber esas expectativas puntualmente, pero la mayoría de los españoles no. De todas formas, el análisis revela que ese inflamiento de los precios de los anuncios no se da con la misma intensidad en las diferentes regiones de nuestro país. Ni muchísimo menos.
“En Granada (+35%), Cáceres (+33%) o Toledo (+32%), las diferencias llegan a superar el 30%: traducido a dinero, supone descuentos de hasta más de 600 euros por metro cuadrado” sobre el precio anunciado, apuntan Grasso y Pérez. En el otro extremo, donde se ubican las ciudades con el menor margen de negociación, está Madrid, con una diferencia del 11%. Esto es fácil de explicar: cuanta menos oferta y más demanda, más posibilidades tiene el vendedor de salirse con la suya con ese precio inflado y menos margen de negociación tienen los compradores. En cualquier caso, una evidencia más de que esta crisis de la vivienda requiere políticas mucho más valientes.
