Las medidas contra la especulación inmobiliaria que España podría copiar de otros países

Las grandes capitales europeas mueven ficha para proteger a sus ciudadanos mientras en España todo queda en palabras e intenciones

La situación es insostenible. La acampada por la vivienda en Sol, en el centro de la capital del país, a la que los medios ya titulan como el nuevo 15M, es el reflejo a pie de calle de una frustración generalizada: la de la imposibilidad de disfrutar de una vivienda digna. Y por supuesto que hay muchos factores detrás de este drama. No podemos simplificarlo. Dicho esto, la realidad, proteste quien proteste, es que la especulación inmobiliaria juega un papel clave en todo ello. Por eso el problema es global y no solo de España. Porque dicha especulación va de la mano del sistema capitalista. La cosa es que en muchos países ya se están implementando medidas para combatirla. ¿Podría el Gobierno aplicarlas aquí?

Ámsterdam es uno de los principales ejemplos. Como explica el periodista Jorge Otero, “el modelo Ámsterdam apuesta por la vivienda social: en los nuevos desarrollos urbanísticos de la ciudad el 40% tiene que ser vivienda social, otro 40% ha de ser vivienda de precio medio regulado y solo el 20% restante puede salir al mercado libre”. La prioridad es que la gente tenga una casa en la que vivir. Lo de hacer negocio va después. En Londres, por otro lado, “entró en vigor hace unos meses una nueva normativa que garantiza los alquileres de por vida siempre que los inquilinos cumplan con sus obligaciones”. De esta manera, el alquiler es un bien del que ambas partes se benefician sin caer en el abuso.

Pero no son las únicas grandes ciudades europeas moviendo ficha. Según el propio Otero, el partido de izquierda que ha ganado las elecciones, Die Linke, ha prometido acabar con los alquileres ilegales, limitar el precio del alquiler público, ser contundente a la hora de reducir el precio del alquiler privado y, como medida más radical, expropiar las viviendas de los grandes propietarios para que puedan ir a manos de la ciudadanía. Quizá, la idea de Die Linke sea emular a otra de las grandes ciudades centroeuropeas, Viena, en la que “alrededor del 50% de la población vive en viviendas protegidas”, las cuales permanecen siempre bajo titularidad pública. Aquí se habla de emularla, pero parecen solo palabras.

Fuera de Europa, recopila este periodista, hay dos espejos destacables. Por un lado, Nueva York, donde Zohan Mamdani, nuevo némesis de las políticas trumpistas, “ha anunciado la inversión de 22.000 millones de dólares para construir vivienda protegida en la ciudad” y “ha congelado casi un millón de alquileres”. Por otro lado, Singapur, donde se penaliza fiscalmente cada vez más la compra de sucesivas viviendas: y es que no es lo mismo comprarte tu primera y única que comprarte la décima para especular. ¿Y España? Aquí tenemos que conformarnos con el bono de alquiler joven y cuatro medidas de maquillaje más. Sin duda, el área en la que el Gobierno de Sánchez ha mostrado menos valentía.