Así están renunciando muchos estadounidenses a su nacionalidad como protesta política

También por miedo al reclutamiento militar para alguno de los conflictos bélicos en los que EEUU está inmerso en este momento o en los que podría entrar

El liderazgo mundial estadounidense siempre ha estado rodeado de oscuridades, especialmente en sus maniobras geopolíticas en la América Latina y en Oriente Medio, pero la administración de Trump lo ha llevado a otro nivel: el secuestro ilegal de Maduro, la ofensiva militar contra Irán o las amenazas a la soberanía de Groenlandia han extendido el rechazo hacia los Estados Unidos entre los ciudadanos de muchos otros países del mundo. Pero también entre sus propios ciudadanos: como cuenta la periodista Zoe Williams, en los últimos años se ha multiplicado el número de estadounidenses que deciden renunciar a su nacionalidad, hasta tal punto que en algunos países, como el Reino Unido, la lista de espera para el trámite supera ya los 14 meses.

Y todo ello a pesar del coste económico. Además de la tasa que impone el gobierno de Estados Unidos para la renuncia, y que tras la presión ciudadana ha bajado este año de los 2.350 dólares a los 450 dólares, quienes quieren ejercer este derecho necesitan los servicios de un abogado especializado. En total, apunta Williams, “la suma puede ascender hasta un total de entre 7.000 y 10.000 dólares si no hay complicaciones”. Además, al coste económico hay que sumarle otros costes, como la posibilidad de que EEUU les identifique como expatriados encubiertos”, lo que puede provocar que nunca más puedan entrar a su país de origen para visitar a sus familiares o seres queridos. Entonces, ¿por qué tanta gente decide pasar por todo este dolor?

En principio, hay una cuestión puramente moral: algunos ciudadanos estadounidenses que viven en el extranjero sienten vergüenza de la política exterior de su país y un sentimiento de rechazo demasiado intenso contra la administración Trump. Como escribe Zoe Williams, “hace tiempo que los estadounidenses bromean con hacerse pasar por canadienses cuando viajan al extranjero por la vergüenza de venir de un país que se caracteriza por su arrogancia y excepcionalismo”. Y muchos de ellos han decidido hacer del meme algo más formal y definitivo. Una de las personas entrevistadas por esta periodista lo resume de una manera muy sencilla y gráfica: “No quiero ser ciudadano de una dictadura”. Ha perdido la esperanza de que su país sea libre.

Pero para algunos de los estadounidenses que están renunciando a la ciudadanía hay otra razón oculta: el próximo diciembre entra en vigor el registro de los ciudadanos estadounidenses para el servicio milirar obligatorio, el cual podría hacer que los hijos de estadounidenses criados en otro país y con una edad de entre 18 y 25 años fueran llamados a filas. Viendo cómo Trump y su administración entran en un conflicto armado tras otro, muchos padres quieren prevenir a sus hijos de una situación así. Sea como sea, está claro que algo profundo e histórico está sucediendo entre la ciudadanía estadounidense, parte de la cual teme que Trump se aferre al poder de manera no democrática y termine con muchos de los derechos ciudadanos.