Así está la situación en Cuba tres meses después del bloqueo petrolero de Estados Unidos

”La basura se acumula en las calles de la capital, las hospitalizaciones y las cirugías se han visto limitadas y la gente utiliza fogones de leña para calentar el agua”

Cuba es uno de los ejemplos recientes más paradigmáticos de la doctrina estadounidense del o conmigo o contra mí. Su régimen socialista, instaurado por Fidel Castro tras la Revolución cubana contra la dictadura de Fulgencio Batista, llevó a los diferentes gobiernos de Estados Unidos a implementar y mantener un embargo económico sobre la isla que marcó y marca el desarrollo general del país. Más de seis décadas de bloqueo que, lejos de relajarse, se han intensificado en los últimos meses: las necesidades energéticas de Cuba se satisfacían principalmente con el petróleo venezolano y Trump cortó el suministro hacia la isla tan pronto como tomó control de Venezuela.

Y no, Venezuela no es el único país petrolero del mundo, pero es que Estados Unidos ha estado insistiendo para impedir que Cuba obtenga el crudo de otras fuentes cercanas. Como apuntan los periodistas Mauricio Torres y Michael Rios en un artículo para la CNN, “semanas después, Cuba perdió el suministro de petróleo de otros proveedores como México, luego de que Estados Unidos los amenazara con aranceles adicionales, argumentando que La Habana representaba ‘una amenaza extraordinaria’ al aliarse con ‘países hostiles’”. Fue entonces cuando la ONU alzó la voz y dijo que estos bloqueos podrían llevar a Cuba al colapso. Y eso es lo que está pasando.

Porque la isla vive un apagón eléctrico nacional tras otro. Y sin electricidad ni combustibles la sociedad entera está día tras día peor. Entre otras cosas, cuentan Torres y Rios en su reportaje, “la basura se acumula en las calles de la capital, las hospitalizaciones y las cirugías se han visto limitadas y la gente utiliza fogones de leña para calentar el agua”. No solo eso: la red de suministro de agua depende en cierta medida de la red eléctrica y la falta de energía que provoca el déficit de petróleo está haciendo que muchas zonas sufran de escasez de agua. No es simplemente un empeoramiento de la calidad de vida de la ciudadanía cubana. Es conducirlos a la miseria.

En este sentido, Naciones Unidas ha informado de conversaciones con EEUU para hacer que su gobierno cambie de opinión. La premisa es sencilla: facilitar el suministro de petróleo a Cuba es una necesidad humanitaria. La población sufre. Y protesta masivamente en las calles. Por eso Díaz-Canel, el dirigente cubano, dijo el pasado viernes que estaba dialogando con EEUU para intentar romper el bloqueo. Pero las condiciones de Washington podrían ser durísimas y parece evidente que está explotando el malestar ciudadano para forzar un cambio de régimen hacia uno más favorable a sus intereses. Las palabras de Trump, diciendo “creo que podría hacer lo que quisiera con Cuba”, lo dicen todo.