Sobre el papel, Wizz es una plataforma orientada a la amistad entre menores de edad. Como reza su propia web, busca ser “un espacio dinámico para disfrutar de la interacción social, libre de la presión de los me gusta y de la cantidad de seguidores”. El problema es que su funcionamiento es demasiado similar al de Tinder y otras plataformas de ligue. Y eso genera debate. Primero, porque hay edades en las que no es necesario andar pensando todo el día en lo romántico y en lo sexual. Segundo, porque son las etapas de la vida en las que conviene aprender estas cosas en el cara a cara. Y, tercero, porque ahí dentro se cuela más de un depredador sexual adulto.
Y no es una hipótesis. Sí, la empresa francesa presume de ser segura gracias a la verificación de edad mediante uso de la inteligencia artificial, pero, una vez más, y como estamos aprendiendo por las malas, la inteligencia artificial no es tan inteligente ni infalible como muchos quieren hacer creer. Según cuenta el periodista Rubén Márquez, ya han saltado a la luz “casos como el de la agresión a una niña de 11 años por parte de un hombre de 19 que se hizo pasar por adolescente de 15 años”. No, el sistema de verificación de edad no fue lo suficientemente perceptivo como para pillar al depredador sexual. Y las consecuencias fueron graves. Bastante graves.
Pero no es un caso aislado. Al menos no potencialmente. Al parecer, escribe Márquez, una investigación llevada a cabo por el National Center on Sexual Exploitation de los Estados Unidos ha revelado que efectivamente hay falsos negativos a gran escala por los cuales gente de 28 años puede hacerse pasar por alguien de 16 años sin que salte ninguna alarma. Y tristemente hay mucha info en internet en la que usuarios dan info sobre cómo conseguirlo. Es lamentable, pero es una realidad a la que no se puede tratar de ignorar: siempre va a haber personas, y especialmente hombres, dispuestas a jugársela para llegar hasta menores vulnerables de los que aprovecharse.
Por eso no se puede dejar la seguridad de la plataforma en manos de la bondad de la gente. Porque hay quien no la tiene y explotará cuanto esté a su alcance para conseguir sus objetivos. En este sentido, cuenta este periodista, el Congreso de Estados Unidos prepara una nueva ley, la Kids Online Safety Act, por la cual hará responsable de este tipo de brechas de seguridad a las compañías. Si un adulto vulnera la verificación de edad y se cuela en Wizz, por ejemplo, esta tendrá que abonar infracciones muy duras. De esa manera tendrá dos opciones: o mejora dicho sistema hasta hacerlo infalible o abandona el mercado. Que tampoco sería ninguna tragedia.
