Tras una década de expansión de los derechos queer, de victorias morales para la comunidad LGTBIAQ+, la respuesta de la derecha reaccionaria está siendo terrible: Burkina Faso aprobó un año atrás la criminalización de la homosexualidad, Senegal hizo lo propio en marzo de este mismo año y Estados Unidos ha prohibido la presencia de personas trans en el ejército. Son solo tres casos entre muchos otros. No es alarmismo. Es una realidad. Y ahora llega otra noticia triste para la comunidad: Ecuador acaba de aprobar una nueva Ley de Adopciones que excluye de manera explícita a las personas LGTBIAQ+ con 118 votos a favor, 25 abstenciones y ninguno en contra.
Pero la situación venía de antes. Como cuenta el periodista Carlos E. Molina, “la Constitución ya establecía en su artículo 68 que la adopción conjunta solo se permitirá a parejas de distinto sexo, lo que ya convertía a Ecuador en un país con un marco jurídico profundamente discriminatorio para las personas no cisheteros. Pese a todo, había un resquicio gracias al cual los ecuatorianos queer podían acceder a la adopción: estando solteras. Sí, como ya estarás imaginando, lo que hace esta nueva Ley de Adopciones es cerrar también esta ventana para que definitivamente lesbianas, gays, bisexuales, trans y el resto del bonito espectro no normativo no puedan adoptar.
¿La justificación de la asamblea nacional? La de siempre: que “los niños necesitan de padre y madre”. O dicho de otra manera: queremos que exista un único modelo de familia porque pensamos que todos los demás están mal. Obviamente, las organizaciones en defensa de los derechos humanos ya han hecho públicas sus quejas. Por esta exclusión, sí, pero también por otro apartado profundamente polémico de la nueva normativa: uno que amenaza con retirar la tutela a los padres si promocionan de alguna forma procedimientos médicos, quirúrgicos o farmacológicos orientados a “modificar el sexo biológico” de un hijo menor de edad. Pueden perderlos para siempre.
Según Human Rights Watch, todo esto “profundiza la discriminación” contra la comunidad LGTBIAQ+. La Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBT, por su parte, ha criticado la nueva ley y ha lanzado una duda presente ahora mismo en todo el colectivo queer: ¿cómo van a determinar las autoridades administrativas si una persona soltera que quiere adoptar es realmente heterosexual o no? Porque esto abre un escenario bastante peligroso a la vulneración de la intimidad. Sea como sea, Ecuador se suma así a la larga lista de países que están deshaciendo algunas de las mejoras legislativas en materia de derechos queer. La ola ultraderechista continúa su marcha.
