La vergüenza ajena que dan los padres cuando les presentas a tus amigos, contada por Twitter

Entre los chistes de calvos, las pullitas, los juegos de palabras y los mensajes con comida no sabes si sentir ternura o vergüenza ajena

Existe una categoría de humor malísimo, de paupérrima calidad y que todos hemos tenido que sufrir. Es el famoso "humor de padre", esos chistes que dan vergüenza ajena cuando los dicen y que la única sonrisa que te proporcionan son entre la ternura y la incomodidad. Lo bueno de este humor es que normalmente solo tienes que aguantarlo en familia o con amigos de tus padres pero, ¿y la vergüenza de sufrirlo cuando llegan a casa tus amigos? Algunos usuarios de Twitter han decidido poner en común sus experiencias para reír juntos de sus incomodidades paternofiliales.

1. Mensajes en la comida

El hilo empezó con la historia que compartió la usuaria Marsu, “cuando mi mejor amigo vino por primera vez a mi casa, mi padre escribió 'hola sebas' en el hojaldre que hizo para comer y yo muerta de vergüenza en plan ‘papá, por favor’”.

No es la única que ha vivido algo similar. “Mi madre también pone mensajes en las ensaladillas con pimiento, siempre es el plato estrella. En este, ‘eres una craft’”, explica otra usuaria. “A mí también me pasó cuando estábamos de exámenes…”, tuitea con una foto de una ensaladilla de rusa con la palabra "suerte" escrita con pimiento.

2. Chistes de calvos

Aunque los comentarios sobre el aspecto físico de los padres ya son todo un género, existe un subgénero humorístico igual de reproducido, los chistes de calvos. Algunos de los más famosos: “Mi padre cuando le dicen que esta calvo: ‘no estoy calvo, es pelo transparente’”, “mi padre siempre ha dicho que él no es calvo, es donante de cabello”, “el mío también suele decir que él no está calvo, que somos nosotrxs, que estamos ciegxs y no vemos su frondosa melena al estilo Rapuncel”, “mi padre dice que no es que esté calvo, sino que se peina haciéndose la raya ancha”.

3. Pullitas y chistes malos

Otro comentario que siempre cae cuando traes un amigo que no conocen son las pullitas sexuales. “Usad, condón” o “la puerta, abierta” son típicos. Al sentarse en la mesa con la pareja, muchos hijos cruzan los dedos para que los padres no suelten nada raro. “El primer día que llevé un ex novio a casa, mamá hizo arroz y mi padre miró fijamente a mi ex y le dijo muy serio ‘yo no puedo comer arroz porque se me llena la boca de granos’”.

Pero este tipo de mensajes no son solo cosas de padres. “La primera vez que un ex vino a casa de mis abuelos había caldo para comer, el chaval se quemó un poquillo y mi abuelo le miró serio y le soltó ‘pues desde que se inventó la moda de soplar el que se quema es tonto’”.

4. Los comentarios inexplicables

A veces los padres obran de forma misteriosa y no sabemos por qué. Algunos comentarios que no tenemos ni idea de por qué leche los han hecho ni qué motivación hay detrás. Por ejemplo, esta experiencia que explican en el hilo. “Mi padre al conocer una amiga mía por primera vez le enseñó una planta de tomillo y le dijo ‘¿Quieres un poco? Si la haces en infusión va bien para lavarte el chichi’”. Comentarios que te dejan entre la ternura y el ‘tierra trágame’.