Venirte arriba con la vacuna del covid puede destrozarte emocionalmente

Cuando acaben las restricciones es posible que nos venga un sentimiento de: "si ya no estamos en cuarentena, ¿por qué me siento tan mal?". El mundo ha cambiado. Tu vida no será como antes de marzo, ten cuidado

Que si la Pfizer, que si la Moderna, que si China ya está vacunando a su población de riesgo… A medida que acaba este desastroso año nos llegan, por fin, buenas noticias. ¡La vacuna ya llega! Dejaremos atrás la amenaza de confinamiento, los bares y discotecas cerrados, los festivales cancelados y, por fin, aunque sea con mascarilla y con ciertas precauciones, volveremos a hacer una nueva normalidad (esta vez sí).

Y sí, ya estamos todos fantaseando con lo que haremos en cuanto inyecten en masa el repelente del covid. “Ir de fiesta”, “salir a perrear toda la noche”, “de botellón”, “de casa rural con todos mis amigos”, “abrazar a mis abuelos”, “viajar por todo el mundo”, “apuntarme a todos los festivales que se hagan”, “hacerme un baño de masas entre las multitudes”, en fin, una lista larguísima que no vamos a continuar porque todavía no sabemos cuándo estarán disponibles las vacunas y solo hace que nos pongamos nostálgicxs.

Pero, como advierte Ricardo de Pascual, doctor en psicología clínica y de la salud, docente en la Universidad Europea de Madrid y terapeuta en ITEMA (Instituto Terapéutico de Madrid), tenemos que tener cuidado con todas estas expectativas. “Estáis como muy on fire con 'cuando esto pase voy a hacer X o Y', y una cosa os digo: está genial hacer planes a medio (¿largo?) plazo, pero ojo con anticipar cómo os vais a sentir y qué cosas os van a resultar fáciles o difíciles”, asegura en su Twitter.

“Muchas cosas, más de las que nos damos cuenta, han cambiado en estos meses. Puede que, cuando volvamos a la anterior normalidad, algunos de esos aprendizajes se disuelvan sin más, pero también puede que no. No esperéis sentiros como si os hubieran quitado todo el peso de encima cuando esto pase. Sí, será un descanso, pero ni por asomo va a ser el final de todas nuestras preocupaciones, y os veo a algunos pensando que sí. Cuidado con eso. Y digo ‘cuidado con eso’ porque puede derivar muy fácilmente en ‘pero si ya no estamos en cuarentena, ¿por qué me siento tan mal? No debería ser así’, y eso puede traer problemas”, continúa.

Es obvio a qué se refiere. El covid no solo ha sido un parón en nuestras vidas. Cuando llegue la vacuna no regresaremos de repente a cómo eran nuestras vidas en marzo. La crisis que se viene, los sectores económicos más tocados, las heridas psicológicas que nos ha dejado el confinamiento, la crisis de salud mental que estamos viviendo, el estrés postraumático… Cuando llegue la normalidad postcovid seremos personas diferentes, y no viviremos como vivíamos antes. También nuestra sociedad será diferente. No todo será bonito y precioso. Y a pesar de la obvia euforia colectiva que sentiremos, hay muchas consecuencias del covid que seguirán presentes. Superar una pandemia de este calibre no es fácil, tanto emocional como económicamente.

Por ejemplo, habrá mucha gente que siga nerviosa, sintiéndose incómoda o con miedo a que vuelva a haber una pandemia. Gente que seguirá incómoda al interactur con los demás. O paranoica ante la más mínima mala noticia en los medios. Personas que cuando lleguen los festivales, los conciertos y las discotecas, aunque ahora tengan ganas, tal vez no se sientan preparadas. “Como en tantas otras cosas, la mejor política en esto es esperar y ver. Ya veremos cómo nos sentimos. Ya veremos lo que nos apetece y lo que no. Con la calma y sin exigencias”, aconseja el psicólogo. Eso, por supuesto, no quiere decir que no fantasees. Pero con cuidado, rebajando tus exigencias para proteger tu salud mental.