Sophie Anderson, la actriz que se volvió viral con su humor verde y chocó con nuestra hipocresía

Ariana Grande compartió un tweet suyo y lo borró a los pocos minutos. A Sophie Anderson, la actriz, le sirvió para reflexionar sobre cómo la sociedad se relaciona con ellas

I’m driving for dick” (¿hace falta la traducción?), cantaba la actriz británica de cine adulto Sophie Anderson, en un meme que se hizo viral en Twitter. En total, ha conseguido millares de visualizaciones en Twitter y YouTube (en Facebook e Instagram no, porque ha sido censurado repetidamente). No era su primer meme viral (se había hecho famosa anteriormente con un vídeo bautizándose como una “cock-destroyer”), por lo que está cosechando tanta fama como humorista que como actriz. Tanto, que hasta ha sido mencionada en la BBC.

No era de extrañar que sus éxitos virales salieran del Twitter underground y llegasen, tarde o temprano, a famosos como Ariana Grande, que hizo un tuit citando la canción de Sophie diciendo que “voy a cantarla en mi próximo concierto”. Lo borró al cabo de unos pocos minutos, como si ahí no hubiera pasado nada.

Hubo un poco de revuelo, un usuario, de coña, dijo que no se podía creer que Ariana Grande hubiera expuesto a sus fans de 12 años (aunque el mínimo de edad para usarlo, según las directrices de la red social, son 13 años) al perfil de una “cock-destroyer”. Sophie respondió al usuario asegurándole que le ponía triste que hubiera borrado el tuit y que demuestra que vivimos en una sociedad hipócrita y que todavía hay muchas barreras que romper para normalizar y eliminar el estigma que viven los trabajadores en el sector del cine adulto.

“Es muy triste que celebrities como Ariana no puedan ni tan siquiera interactuar conmigo por lo que hago”, decía en el hilo la actriz. Se mostraba dolida porque la actitud de la cantante refleja la tónica general de la sociedad: ignorar todo aquello relacionado con la industria, tratándolos como parias bajo la política del “existe pero no lo nombramos”, aunque luego todos consumamos los productos de este sector.

Sophie condena que el estigma con el cine de adultos sea tal que alguien de fuera no pueda reírse con un chiste subido de tono porque lo dice una actriz de cine adulto. “Es una pena que la gente no pueda ni interactuar contigo por tu línea de trabajo”, le respondía un usuario a la actriz, que le agradecía el apoyo.

Al final, lo que se extrae de la confesión de Sophie, es que cuando una persona trabaja con su sexualidad dejamos de leer una persona y vemos solo sus perversiones. “Tengo mucho más que mi lado sucio, soy madre, soy graciosa, me gusta reír y soy buena persona”, se quejaba en sus tweets. “La gente ve me como una viciosa, pero yo soy una trabajadora con un hijo al que mantener y que hace algo que le gusta, por voluntad propia y para pasárselo bien. Por eso hago estos vídeos de humor, para reducir el estigma y hacer que no te dé vergüenza darle like”, explicaba en un podcast.

Sus declaraciones deberían hacernos reflexionar. Nuestra sociedad vive con un miedo a todo lo que relaciona el sexo, aunque no nos demos cuenta. Vemos mal que alguien se dedique a ello (¿cuántos pueden decir sinceramente que tendrían una relación con alguien del sector?), y esto hace que, no solo censuremos a las personas que se dedican a ello libremente, sino también a nosotros mismos. Por ejemplo, este artículo ha omitido palabras “malsonantes” para que Google, una multinacional que lleva este puritanismo a rajatabla, no nos censure. Va siendo hora de desmontar (todavía más) los tapujos que tenemos en este sentido.