La solución a tu agobio en el trabajo es currar 4 días por semana

Todavía falta para implementarlo en España, pero muchos empleados ya lo han podido disfrutar en Reino Unido y no dudan en recomendarlo

Cada viernes saltas de alegría porque, después de una semana quemado y cansado, ya está aquí el finde. Imagínate avanzar esa euforia un día, al jueves. Eso ya es posible en algunos países gracias a las jornadas laborales de 4 días, una política empresarial que está siendo cada vez más popular y que, en teoría, promete más felicidad a sus trabajadores.

La decisión de las empresas que han optado por la jornada laboral de 4 días es básica: reducir la fatiga del viernes, ese cansancio de toda la semana que se acumula y que hace que sea el día menos productivo con diferencia. Aunque en España todavía queda mucho para empezar a aplicar estas jornadas de forma generalizada, en algunas empresas de países como Reino Unido ya han implantado la reducción de horario y quienes lo han vivido, ya empiezan a contar sus experiencias, explica un artículo de El Confidencial.

Así pues, nada mejor para conocer estas realidades que preguntarle a estos conejillos de indias: “la semana de cuatro días es lo mejor que me ha pasado en la vida. Los niveles de estrés se han desplomado y la productividad se ha incrementad”, dice la británica Brittany Gunderson. “Al trabajar cuatro días a la semana me sentía muy saludable. (Tienes) tiempo suficiente para organizar tu vida y para ti mismo”, explica otro testimonio recogido en el artículo.

Las empresas que han experimentado estas jornadas también hacen un balance positivo. “Algo en lo que coinciden la mayoría de los que lo han probado es que el sábado y el domingo apenas sirven para desconectar. Un tercer día permite organizarse y disponer de tiempo libre, sin reducir la productividad diaria”, asegura el artículo a través de los testimonios. En el diario The Guardian, la empresa Intrepid Camera también daba sus impresiones: “la semana de cuatro días ha acabado con la fatiga, ha incrementado la moral y ha subido la energía general”. La mayoría de sus empleados, además, empezaron a dedicar los viernes a formarse, lo que al final va en beneficio de la empresa.

No todas las empresas pueden permitirse cerrar un viernes. Así que hay varias formas para crear estas jornadas tan terapéuticas para los trabajadores. Una de ellas son los “viernes flexibles” de los laboratorios Cockroach. “Cada trabajador puede decidir qué hacer el viernes, si adelantar trabajo o quedarse en casa: la clave está en alcanzar los objetivos”, declaran a El Confidencial. Lo secunda una ingeniera trabajando en la empresa: “como acabo de doctorarme, me sirve para mantener mis vínculos con el mundo académico. También es un día que me sirve para ponerme al día con las tareas del hogar y los recados”, o para irse de viaje sin tener que pillar días libres extra, como añade otro empleado.

Otra de las opciones es hacer un día libre abierto y que sean los empleados quienes escojan cuándo libran para que no se vea la empresa obligada a cerrar un viernes. Está claro que no es por falta de opciones el poder implementar la jornada de 4 días. Eso sí, hay varios riesgos a tener en cuenta: que se utilice esta jornada como una excusa para promover el empleo a tiempo parcial o que te hagan trabajar más en menos tiempo, advierte el artículo. Conociendo cómo funciona nuestro mercado laboral, que se rige por el "hecha la ley, hecha la trampa", toca blindar bien los derechos laborales antes de implementar unas medidas así.