Esta serie documental expone la terrible vida sexual de Hitler

Una historia de sexo y asesinatos demasiado real que se mueve entre diferentes filias que se muestran en la nueva serie documental "Hitler's Secret Sex Life"

Era de esperar que la visión del sexo de un fascista responsable del Holocausto, que acabó con la vida de más de 11 millones de personas, fuese turbia e incluso terrible. Sí, hablamos de Adolf Hitler, cuya vida sexual es ahora expuesta en Hitler’s Secret Sext LifeUna nueva serie documental, que no solo indaga en diferentes filias sexuales ocultas del dictador; como el sadomasoquismo, la urofilia o el consumo incansable de pornografía; también en las presuntas ‘muertes’ de mujeres que tuvieron la mala suerte de cruzarse en su camino y conocer algunas de sus verdades más oscuras.

Una de ellas es la actriz de cine Renate Müller, quién experimentó el sadomasoquismo con el líder nazi hasta el punto de confesar al director de cine que les había presentado, Alfred Ziesler, que le gustaba que le patearan el culo (literal). Se trata de una posible filia de Hitler de la que también habló al rotativo británico The Sun Robert Kaplan, historiador y psiquiatra forense, al señalar que el rollo dominatrix que le gustaba llevar encaja con el BDSM. “Se presentó como una especie de maestro, un personaje dominante que caminaba con látigo en mano y amaba todos los uniformes, lo sádico", apuntó sobre una práctica sexual que el Führer prefería mantener en los archivos más sombríos de su intimidad y que, por tanto, podría haber acabado con la vida de Müller.

Sobran los motivos para sospechar. La actriz murió en 1937 cuando las autoridades nazis irrumpieron en su casa, lo cual pone en duda si se suicidó tirándose por la ventana o si uno de esos nazis le propinó un empujón mortal, y además, antes de esta tragedia aconteció la de Geli Raubal, quien conoció los abusos y la perversión demasiado pronto, con solo 17 años.

Se trata de una sobrina de Hitler con quien, alrededor de 1925, este empezó a tener relaciones sexuales (o la violó incontables veces) en las que le pedía que orinara encima de él. Lo de la violación no lo decimos porque sí, sino por tres sencillas razones: la joven solo tenía 17 años y Hitler era Hitler, el desertor nazi Otto Strasser llegó a asegurar que no tuvo más salida que acatar sus exigencias y seis años después de conocer de verdad al dictador, fue hallada muerta con un balazo en el pecho en su apartamento de Munich. Es por ello que en la serie documental ha resultado imposible no apuntar que, quizás, fue asesinada por los nazis, que quisieron destruir a cualquier precio las pruebas de una de las facetas más perversas de su líder, como si todo valiera para mantenerlo al frente del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) y terminar gobernando Alemania para hacer de ella un infierno en el que sufrirían demasiadas personas.

Aunque antes de destrozar por completo el país y gran parte del mundo, en su vida sexual también hubo cabida para la pornografía y el voyeurismo. La primera no es tan llamativa como las demás, pero sí que lo es el hecho de que se volviera adicto a ella tras convertirse en canciller de Alemania en 1933 y que el fotógrafo Heinrich Hoffman fue reclutado entre sus filas para proporcionarle películas porno. El voyeurismo más allá: llegó a invitar a prostitutas y strippers a su refugio de la montaña. Aunque, ¿exactamente para hacer qué? Fuera lo que fuera, lo que el historial del líder nazi nos deja bastante claro es que, más que algo parecido a simples reuniones, podrían haber sido reuniones envenenadas de la cuales, quizás, no llegaron a salir nunca.