El Satisfyer masculino está fracasando porque nadie estigmatizó a los tíos por masturbarse

El Satisfyer se ha convertido en un objeto casi cotidiano para la masturbación femenina, pero se resiste a serlo para los hombres. Pero eso debería ser motivo de celebración

¿Has hablado del Satisfyer en la fiesta de Nochevieja? ¿Y en cuántas cenas familiares, con los abuelos, padres y tíos presentes, se habló del tema? Probablemente ya todo el mundo conoce la existencia del revolucionario aparato que ha traído orgasmos femeninos a pares, hasta tu abuelo del pueblo. Con su popularización, obviamente, ha surgido otra pregunta: ¿por qué no estamos hablando del Satisfyer masculino?

Al igual que los dildos y penes de plástico, los masturbadores para hombres han existido desde siempre. Desde el famoso huevo hasta las felaciones “en lata” han estado ahí desde hace décadas. Pero nunca un objeto sexual había causado tanto furor como el Satisfyer femenino, ni tan siquiera el masculino (llamado Satisfyer Men One), que existe pero que probablemente no has oído hablar demasiado de él.

Así pues, muchos se han hecho la pregunta del millón: ¿por qué? El diario digital El Español ha hablado con Marta Pascual Calderón, psicóloga, sexóloga y directora en Espacio Sexológico, que asegura que, en parte, se debe a que “los hombres siempre han estado más en contacto con su cuerpo y sus genitales y nunca han tenido la necesidad de incorporar un juguete en su sexualidad”.

Sin embargo, destaca otro argumento: “el Satisfyer ha triunfado porque habla del clítoris; se atreve a nombrarlo y, luego, legitima el orgasmo femenino”, una frase que responde la pregunta. Y es que la masturbación masculina nunca ha estado estigmatizada, a diferencia de la femenina, en la que hasta hace nada nadie habría confesado en una cena familiar tener un objeto sexual y pregonarlo con una naturalidad simpática.

No es nada nuevo: haz una prueba en tu grupo de amigos. Seguro que hay mujeres que no se masturbaron hasta llegar a los 20 y, en cambio, difícilmente encontrarás un hombre que antes de los 15 no haya aprendido a jugar con su pene. “La autogestión en el hombre ha estado siempre más presente; saben que se pueden satisfacer a ellos mismos”, asegura la sexóloga. Por lo tanto, los hombres, conociendo cómo darse placer, no tienen la necesidad de comprarse este objeto.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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En definitiva, estos productos surgen para satisfacer una demanda. Si la masturbación masculina nunca ha estado estigmatizada, pueden hablar de ella perfectamente con otros, compartir estrategias, trucos y, teniendo en cuenta que la herramienta es más sencilla, pues tienes todos los ingredientes de una paja fácil que no requiere de productos para ser satisfactoria. Por otra parte, si criminalizas que la mujer se toque, llegará a una edad adulta con un déficit de conocimiento de su cuerpo que requerirá de objetos externos y que explican tan bien que el Satisfyer sea el producto más vendido del Black Friday y las navidades

Ahora que parece que las mujeres han encontrado una herramienta para darse placer fuera de la pareja y que la conversación sobre su masturbación está siendo naturalizada, muchos hombres empiezan a tener envidia y quieren su propio Satisfyer. Por eso, surgen estos productos masculinos. Sin embargo, el mínimo éxito demuestra algo: llevan tanto tiempo haciéndose pajas y conocen tan bien su cuerpo que estos productos no pueden tener la misma cotidianidad que tienen en la masturbación femenina, sino que se perciben más bien como una “paja de lujo”, más currada, porque para llegar a ese orgasmo o eyaculación rápida llevan años trabajándosela y no requieren de terceros.