Los profesores fanáticos de Breaking Bad que copiaron a Walter White y acabaron en prisión

Terry Bateman y Bradley Rowland fueron detenidos después de utilizar las instalaciones de la Universidad Estatal de Henderson para ‘cocinar’ metanfetaminas

Terry Bateman y Bradley Rowland eran un par de profesores de química de Arkansas que compartían un sueño: emular al mítico Walter White a.k.a ‘Heisenberg’. La diferencia entre estos y el protagonista de Breaking Bad (¿la mejor serie de la historia?) es que decidieron montar su laboratorio de metanfetamina directamente en las instalaciones de la Universidad Estatal de Henderson. Con lo que no contaron estos ‘genios’ de la química es que ‘cocinar’ drogas apesta y rápidamente su actividad levantó las sospechas de los responsables del centro universitario.

"Las pruebas iniciales indicaron una presencia elevada de cloruro de bencilo en un laboratorio", explicó Tina Hall, portavoz de la universidad, en declaraciones recogidas por la BBC. Para el que no lo sepa, esta substancia es clave para la fabricación de esta droga y su presencia masiva en el laboratorio no tenía justificación alguna. Bateman y Rowland la habían liado y las investigaciones policiales no tardaron en apuntarles como responsables de la fabricación ilegal de esta droga y proceder a su detención.

Pero lo más irónico de la historia es que encaja perfectamente con lo que ha venido a llamarse el síndrome Breaking Bad. De hecho, el propio Rowland ya había aprovechado una entrevista en el periódico de la universidad en 2014 para demostrar su total admiración por Walter White. “Fue acertado y preciso en lo que respecta a la ciencia, y ha hecho que una generación más joven y nueva se interese en la química. Siento que fue una herramienta maravillosa de reclutamiento", declaró el profesor convencido de que la popular serie había ayudado a generar interés en su disciplina entre el alumnado. 

Y peor aún: ni siquiera es la primera vez que un profesor de química sucumbe al síndrome y se pasa al dark side en Estados Unidos. En 2016, el profesor del estado de Nuevo México, John Gose, fue arrestado tras un control rutinario de tráfico. Para sorpresa de los agentes, el profesor transportaba en su vehículo todos los aparatos de laboratorio necesarios para fabricar metanfetaminas. Al registrar su domicilio, la policía encontró químicos y suministros suficientes para iniciar la fabricación a gran escala de la droga y un total de 500 gramos de metanfetaminas, es decir, 45.000 dólares según el precio de mercado.