El peligro de pensar que los vídeos de ASMR pueden 'curar' tu ansiedad

Youtube se ha llenado de vídeos de ASMR que aseguran ayudar a combatir el estrés y la ansiedad mediante una especie de ‘orgasmos cerebrales’

Música de fondo rollito new age. Una mujer con acento sudamericano. Un susurro en tus oídos que te dice: “Repite conmigo: ¿Tú o tu excremento? Tú tienes el control sobre tu cuerpo, tú tienes el control sobre tu intestino”. Así más o menos son los 161 segundos más surrealistas y escatológicos de Youtube. Un vídeo bajo la descripción “libera tu ano” y que pretende ayudarte a aliviar el estreñimiento gracias al Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma o ASMR. Este neologismo tan de moda describe la respuesta placentera que sienten algunas personas como respuesta a estímulos visuales y auditivos que actúan como relajantes. Por eso hay gente que también lo ha llamado ‘masaje cerebral’ o ‘orgasmo cerebral’.

“De acuerdo con los defensores del ASMR, se trata de una sensación como ‘de cosquilleo que surge en la parte trasera de la cabeza y recorre toda la espalda’. También se suele comparar con un escalofrío agradable o con una sensación de calambre leve en la espalda. Esta sensación, se produciría como resultado de oír y ver ciertos estímulos como una voz suave o susurro, sonidos suaves y repetitivos, visualizar acciones como preparar un baño o preparar una comida”, explica el psicólogo y Director clínico del Instituto Madrid de Psicología y Sexología, Hector Galván, que desde un principio señala a los vídeos de ASMR como un contenido de “fácil viralización”, ya que “es un material fácilmente accesible y procesable para todo el público”.

El hecho es que estos vídeos se han hecho tan populares que en Youtube te puedes encontrar de todo y para todos los usos, literalmente. Desde los que pretenden ayudarte a cagar, hasta los que te invitan a escuchar el sonido de una señora comiendo pepinillos picantes o los que directamente aspiran a que te relajes viendo como unos dedos presionan esponjitas de colores. Un WTF en toda regla que, en otras ocasiones, se extiende a vídeos de japoneses afilando cuchillos durante horas o 15 minutos de susurros de una novia/novio virtual en la almohada. Pero, ni todos los que ven estos vídeos son capaces de sentir el ASMR, ni todos los que sí son capaces de sentirlo disfrutan el mismo tipo de estímulos.

Según un estudio llevado a cabo por Emma L. Barrat y Nick J. Davis y basado en entrevistas con 475 personas que resultaban sensibles al ASMR, el 75% de ellas sentían una sensación de bienestar ante los susurros, el 64% ante los sonidos crujientes y el 53% ante los movimientos lentos. Por su parte, el 3% afirmó disfrutar del sonido lejano de los aviones y el 2% con el ruido de la aspiradora. Pero lo más significativo del estudio fue que todos ellos presentaban niveles muy altos de inestabilidad emocional (neuroticismo) y un 50% de ellos sufrían un grado de misofonía, es decir, una aversión a determinados sonidos que les provocaba estados de irritación, nerviosismo o rabia. Es por ello que estos vídeos intentan evitar a toda costa sonidos molestos y sustituirlo por otros más agradables mediante técnicas como el tapping, brushing o tongue clicking —unos chasquidos con la lengua de lo más extraños—.

Sin embargo, más allá del asco, risa o simple entretenimiento que pueden proporcionar la inmensa variedad de vídeos en torno al ASMR, Galván se muestra escéptico sobre la utilidad de estos como terapia para el estrés o la ansiedad. “Los estudios que se han realizado hasta el momento no han evidenciado que el ASMR suponga ninguna mejoría a las personas que lo practican. Trastornos como el estrés y la ansiedad requieren de cambios de hábitos mentales y conductuales estables y sostenidos en el tiempo”, señala el psicólogo. 

En este sentido, el experto matiza que “un vídeo relajante siempre será beneficioso y puede favorecer un estado físico en el que el organismo reduzca su estrés y facilitar muchas funciones corporales, pero es diferente ‘mejorar’ o ‘facilitar’ que ‘curar’”. Así que, mientras los vídeos se tomen como un pasatiempo o entretenimiento no habría ningún tipo de problema ya que, según Galván, “el tipo de estímulos que se exponen en el ASMR pueden producir efectos similares a los de muchos métodos de relajación, como el mindfulness, por ejemplo”. Un buen ejemplo de estos vídeos son lo de la española Ana Muñoz, una gurú del ASMR en el ámbito hispanohablante, que consigue millones de visualizaciones y que ha atraído a su canal a casi medio millón de suscriptores que buscan relajarse con vídeos realmente bien elaborados. Una excepción en un océano de vídeos que suelen tender a lo cutre y a lo pseudoespiritual. 

El problema, por tanto, no son los vídeos que relajan sino los que pretendan dar un aspecto científico, espiritual/new age y, peor aún, terapéutico al ASMR. En estos casos, el especialista advierte que el efecto conseguido podría ser exactamente el contrario al que se pretende obtener: “Las técnicas necesarias para resolver este tipo de trastornos requieren de una sólida formación y experiencia. Con algunas intervenciones realizadas por no profesionales se puede reforzar la patología de una persona, hasta límites preocupantes en algunos casos”. Es por ello que Galván defiende que jamás debería interpretarse que escuchar vídeos ASMR es algo más que una simple forma de pasar el tiempo y relajarse. 

En cuanto a ‘Libera tu ano’, el vídeo ASMR con el que se inicia el artículo, el psicólogo solo puede comentar que “no aporta nada desde el punto de vista profesional”. Así que, tanto si quieres pasar diez minutos escuchando  una dulce voz que te incita a cagar para renovar tu energía espiritual, o si de verdad disfrutas con vídeos de calidad como los de Ana Muñoz o, simplemente, te entretiene ver a Kiwami —un youtuber que incorpora ciertos aspectos del ASMR a sus vídeos— afilar sus cuchillos durante horas, la decisión de cómo quieres interpretar el contenido es solo tuya. Eso sí, si de verdad tienes problemas de ansiedad y estrés —o de cualquier tipo— lo suyo es que acudas directamente a un profesional y te dejes guiar. Tu mente y tu estreñimiento te lo agradecerán.