El nihilista que se suicidó dejando una nota de 1.905 páginas

Aunque intentó razonarlo con todas sus fuerzas y parecía un acto de objetividad filosófica, es muy posible que algún trauma desatara su decisión

Decía Albert Camus, a través de uno de los personajes de su obra teatral El malentendido (1944), aquello tan famoso de que "no hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio". En un mundo sin dioses, abocados a lo que él consideraba un mar de sufrimiento, y sin ningún sentido cósmico para seguir en el juego, la mayor reflexión que debe realizar una persona, según este filósofo francés, es si merece la pena o no continuar en él. Y Mitchell Heisman, un estadounidense de 35 años graduado en psicología, hizo mucho caso a Camus. ¿Su conclusión? Suicidarse era la única respuesta válida.

Pero no lo hizo de cualquier manera. En primer lugar, por las formas. Como aseguran en Magnet, medio que rescata esta historia olvidada, Heisman entró en el Memorial Church de Harvard y allí, frente a todos, se dió un tiro en la sien. En segundo lugar, porque dejó tras de sí una nota de suicidio de 1.905 páginas. Una que no pasará como otra nota emocional de suicidio. Porque consistía en una auténtica tesis acerca del suicidio con veinte páginas adicionales de bibliografía y hasta 1.433 notas al pie de página. Un ensayo académico donde Heisman dejaba claro que había reflexionado racionalmente acerca de ello.

En principio, aquel suicidio parecía una cuestión puramente lógica. Heisman, tras investigar la realidad y la condición humana, determinó que "cada palabra, cada pensamiento y cada emoción vuelven al mismo problema mental: la vida carece de sentido". Las personas que lo conocían aseguraron que no era una de esas personas depresivas o tristes de la que podrías esperarte algo así. Él, simplemente, pasó cinco años con aquella tesis, dándole vueltas y llegando siempre a la misma conclusión. Para sus allegados, y por lo que les decía él, estaba escribiendo un ensayo "sobre la historia de la conquista normanda en Inglaterra".

El verdadero ensayo, el que serviría como fundamento para su suicidio, está colgado en internet. Algunas personas lo han analizado desde la primera palabra hasta la última desde el punto de vista filosófico y, como no podía ser de otra manera, han cuestionado las conclusiones de Heisman. Después de todo, el suicidio con carácter nihilista encuentra muchas contraargumentaciones en autores como el propio Camus, que apelaba a la aceptación del absurdo de la vida. Algo así como: vale, la vida no tiene un sentido intrínseco, pero en ese caso puedo darle el sentido que yo desee. No existe mayor libertad que esa.

Generalmente, y aunque disfrazado de objetividad filosófica, este suicidio nihilista suele esconder otra clase de motivaciones. Y son muchos los lectores que han encontrado en el ensayo de Heisman un motivo mucho más subjetivo. "La muerte de mi padre fue el detonante, o tal vez el acelerador, de un colapso moral. Porque la materialización total del mundo, desde la materia a los humanos, y pasando por la experiencia subjetiva literal fueron de la mano de una incapacidad nihilista de creer en el valor de cualquier objetivo vital". Tener capacidad para filosofear es importante. Conocer el punto emocional desde el que se hace más aún.