El mito de la loca de los gatos es indignante y machista

Ser soltera ya no es una pesadilla que debamos temer y cuidar animales tampoco convierte a las mujeres en unas desadaptadas sociales

Una mujer reflexiva tirando a ausente en una casa con muchos libros, luz tenue, música y té siempre caliente. Un poco a lo Amélie, o también Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, las mujeres que viven con sus gatos suelen verse con un punto melancólico y un Instagram lleno de fotos de flores y de cojines de terciopelo. La estampa es atractiva, pero al tiempo aterradora porque eso de la ‘loca de los gatos’ siempre se ha usado como una arma arrojadiza contra las mujeres. Una metáfora rancia y misógina de la solterona amargada que nunca consiguió casarse. Como si tuviéramos que conseguir un hombre para completarnos, no nos cansamos de verla, desde los Simpson hasta Catwoman, pasando por la millonaria italiana que dejó su herencia a un felino callejero. 

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Para los egipcios, Bastet (un gato) era la diosa del Sol, protectora del hogar, y para los japoneses, el Maneki neko, es un amuleto de la suerte, pero para el catolicismo (culpable en gran parte del modelo patriarcal que todavía padecemos) los consideraba criaturas demoníacas. No aparecen en la Biblia la iglesia los ha vinculado tradicionalmente con las mujeres que consideran impías, por ejemplo como las brujas. Por suerte, los estereotipos se están superando poco a poco. "Relacionar a los gatos con las mujeres es tan nocivo como cualquier otro estereotipo", nos explica la psicoterapeuta feminista Beatriz Cerezo.

"Las mujeres somos socializadas para poner en el centro de nuestras vidas los cuidados del espacio privado de la casa para que el resto de personas (esposo e hijos) puedan desarrollarse. Si 'fallamos' en este rol, tiene que ser por alguna especie de 'locura': los demás piensan que debes estar muy mal o algo raro debe pasar contigo para que no puedas cumplir con esa función o que nadie te elija para cumplir ese objetivo", apunta. "Y si una mujer decide la soltería, tener un proyecto profesional o cuidarse a sí misma o a otras cosas, también la relacionan con algún tipo de locura", añade. Por esto, si eliges cuidar unos gatos y no tienes una pareja, te caerá encima el estigma de loca. A los hombres, a las parejas o las familias no les pasa, simplemente son "amantes de los animales"

Los Simpson

Los gatos son elegantes, misteriosos, desconfiados, ariscos, limpios y solitarios, la versión positiva de los atributos que se relacionan con sus dueñas porque históricamente, los hombres, a las mujeres que no entienden, las han englobado en una amplia categoría de "locas". Y son los primeros animales de la historia domesticados para quedarse en casa con las mujeres, aunque nunca han perdido su independencia, mientras los hombres salían a cazar junto a sus mejores amigos, los perros, el animal más fiel. 

Poderes reales de curación

Si hay quienes se encierran en casa y se rodea de gatos para pasar una depresión, es porque da sus resultados. Tanto animales como plantas pueden utilizarse como apoyo psicológico. En algunas terapias se utilizan porque los pacientes, con ellos, pueden abstraerse de ciertas obsesiones. A escala cotidiana, cuando no hay una patología, también hacen cumplen con esta necesidad que todxs tenemos de evadirnos. Los animales nos compensan con cariño, las plantas nos hacen sentir en un entorno más natural cuando estamos todo lo que queremos es escapar de la jungla urbana.

En programas de drogodependencia, por ejemplo, también se utilizan las mascotas para ayudar a los pacientes. "Hay una escala donde primer cuidas a una planta, luego a un animal y al final eres capaz de cuidarte a ti y a una relación", aclara Beatriz Cerezo: "te ayuda a ir tomando responsabilidades poco a poco, centrándote y generando una rutina. Tanto en terapia como en acompañamiento emocional, estos cuidados se consideran actividades que nos producen placer".

De la esquizofrenia a mejorar el estrés

Los científicos llevan años investigando si los gatos provocan, efectivamente, algún tipo de enfermedad mental. Alrededor del 30% de los gatos tienen en su interior un parásito conocido como T. gondii que ingieren, normalmente, al comer roedores, por lo que no es habitual que los gatos domésticos lo tengan. Por lo general, el T. gondii es peligroso solo para las embarazadas, pero las últimas investigaciones apuntan a que estos insectos podrían estar detrás de algunas enfermedades mentales como la esquizofrenia, el autismo o el Alzheimer, en casos muy graves. Este sería un final inesperado y redondo para una historia infinita de estigmas y estereotipos machistas, pero por ahora no han conseguido demostrarlo

Lluvia Marina y Valentina

Los que sí está demostrado científicamente es que prestar atención a los detalles, cuidar a los animales o estar pendientes de cómo les sienta la comida o una mudanza es beneficioso para todo el mundo. Históricamente, la intimidad de las mujeres ha sido estigmatizada porque los hombres, al no entenderla, la demonizan. Las mujeres luchamos porque nos dejen vivir solas, con gatos, perros, plantas o nada. Una vez más, es nuestra decisión.