Por qué la invasión de españoles en Mastodon ha cabreado a su creador

La migración responde al recrudecimiento de las políticas de conducta realizado por Twitter durante los últimos meses

Twitter ha endurecido sus normas de conducta durante los últimos meses. Primero bloqueando cuentas de usuarios de manera automática al detectar ciertas expresiones ofensivas, sin estudiar el contexto. Y, segundo, solicitando ayuda a los propios usuarios para ampliar el catálogo de esas mismas expresiones ofensivas. La idea de Twitter está clara: la libertad de expresión del usuario no puede ser utilizada para promulgar el odio hacia otros usuarios, personas o colectivos. Una idea comprensible que, sin embargo, no ha gustado a muchos tuiteros españoles, que han decidido migrar a otra red social de microblogging: Mastodon.

Creada en 2016 por Eugen Rochko, el reducido número de usuarios de Mastodon permiten una mayor libertad expresiva que recuerda bastante al Twitter primigenio. Además, y según explica la propia compañía, Mastodon es una red social descentralizada de código abierto que posibilita que cualquiera pueda crear y administrar un servidor propio para generar un Mastodon independiente con sus propias reglas de conducta. El principal, creado por el propio Eugen, cuenta con unos 200.000 usuarios, pero hay muchísimos otros disponibles como pawoo.net o mstdn.jpg, donde participan cientos de miles de japoneses.

Estas características han hecho que cientos de españoles hayan elegido Mastodon como alternativa a Twitter, donde curiosamente terminó siendo trending topic nacional el pasado lunes. No obstante, lo que comenzó siendo una especie de protesta contra el endurecimiento de las políticas de Twitter acabó convertido en un ejercicio masivo de humor y troleo. Algunos nuevos usuarios empezaron a comparar la colonización española de la red social con la colonización de América, algo que ha cabreado bastante a su creador: "Uh, no soy fan de los chistes de colonización española, muchachos".

La respuesta de Eugen Rochko nos devuelve a una realidad difícil de ignorar: es posible ser flexible con las normas de funcionamiento y conducta cuando la comunidad de usuarios es pequeña, pero su crecimiento, su entrada al mainstream, conlleva necesariamente una regularización para garantizar el respeto a la dignidad del resto de usuarios y colectivos. Es lo que tiene, al fin y al cabo, vivir en sociedad. Mastodon podría seguir creciendo o acabar en el olvido como muchas otras alternativas a Twitter surgidas durante los últimos años como App.net o Quitter. Pero la necesidad de convivir sin odio les sobrevivirá a todas.