Ese instante en el que tus padres se hacen un perfil en las redes sociales

Se unen a Facebook o Instagram para conocer y espiar el día a día de los hijos o para compartir su vida y sumarse a la modernidad

Cuando WhatsApp apareció en nuestras vidas, nuestros padres apenas sospechaban lo que estaba por venir. Ellos seguían llamando y utilizando los sms para comunicarse con nosotros. Cuando por fin cambiaron de teléfono móvil y entraron en la ‘cibermodernidad’ nos alegramos de poder tener una comunicación más amplia. Al menos hasta que empezaron a medio acosarnos, es decir, a preguntarnos cada un minuto todos nuestros pasos. Y para cuando creíamos que ahí se había acabado todo un día llegó esa temida solicitud de amistad de Facebook o Instagram. Tu libertad digital había acabado, Orwell se había quedado corto y los ojos censores de tus padres estaban ahí, listos para comentar tu vida en internet. 

Ten cuidado con las fotos que subes

Desde el día que mis padres irrumpieron en mi vida digital compartir una historia en el muro de Instagram, por ejemplo, se ha convertido en todo un acto que incluye adrenalina y valentía. En ocasiones puedo hacerlo sin más preocupaciones, pero esas noches de fiesta en las que el alcohol ya está causando ciertos estragos en tus gestos, formas de andar y conciencia, corro el riesgo de subir algo que, definitivamente y bajo ningún concepto, querría que mis padres vieran. Es casi como tener una pareja muy celosa. Solo que con tus padres no puedes cortar el lazo de unión.

La relación que los padres y los hijos mantienen a través de las redes sociales es muy diferente según la edad de los jóvenes. Un estudio realizado por la red social liderada por Mark Zuckerberg ha detallado que los jóvenes con edades superiores a los 20 años no envían solicitudes de amistad a sus familiares sino que son estos últimos quienes agregan a sus hijos de forma sistemática. En esta línea también se pueden incluir a las tías y a las abuelas. En mi caso, después de aceptarlas como amigas en Facebook, veo que comparten varias veces en su muro imágenes de la Virgen María o de Jesucristo que, si no comparto, prometen un destino fatal. Todo bien.

El hecho de vivir lejos de la casa de la familia es un plus en esto de las redes sociales. Al menos esa es mi situación. Si no los llamo por teléfono o no hemos hablado en toda la semana, ya quieren saber qué está pasando en mi vida. "Lógicamente", como ellos dirían. Aún así, superados los 25 años, parece que ya no hay nada que temer: mis padres ya saben cómo soy, yo se cómo son ellos y todo está, aparentemente, en orden. Pero entonces salgo de fiesta o me voy de viaje a un lugar inesperado por un plan espontáneo que acaba de surgir en mi vida y a quienes me acompañan se les ocurre compartir el contenido del plan por Facebook o Instagram. Error.

We Heart It

En menos de diez minutos tengo un mensaje en el WhatsApp que pone algo así como: “¿dónde estás?, ¿a dónde fuiste?, ¿y con quién?, ¿y no tenías que trabajar?, no gastes mucho dinero eh…”. Mi reacción es la sorpresa, obviamente, sobre todo cuando ni siquiera sabía que alguien de mi entorno había subido una imagen o un vídeo a las redes sociales: “espero no salir fumando”, pienso e inmediatamente hablo con mis amigos para que recuerden que mis padres tienen redes y me espían. Algo que sucede es que, la mayoría de las veces, nuestros progenitores son los que nos llaman la atención por estar tanto tiempo mirando el móvil pero, ¿y ellos? ¡Ellos sí que están enganchados! Y es cuando empieza el vicio (y la soltura en las redes sociales) cuando llega esa parte incómoda.

Lo siento, ese chiste que has compartido no es gracioso

La firma de investigación digital eMarketer aseguró, en un pronóstico realizado este mismo año, que Facebook está perdiendo a los usuarios más jóvenes a un ritmo más rápido de lo esperado. En concreto, el estudio explica que los perfiles de usuarios de edades más bajas se están trasladando a redes sociales como Snapchat e Instagram. Eso sí, el crecimiento de la red social por excelencia no se detendrá, se dará entre los usuarios mayores: en el 2018 Facebook contará con 6,4 millones de usuarios entre 55 y 65 años. Exacto, más o menos la edad de nuestros padres.

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Ahora que está más que comprobado que tus padres sí o sí estarán en las redes sociales en las que te muestras (más o menos) tal cual eres tienes que saber que habrá momentos en los que te arrepentirás de haberlos aceptado como ‘amigos’. Serán de esos que comentarán tus posts o los de tus amigos –sí, a veces también agregan a tu grupo más cercano-, con frases del tipo: “¡Qué guapos!”, “besos”, “me encanta esta foto”, o simplemente, cuando aprendan a utilizarlo, se pondrán a poner gifs o una larga lista de emoticonos.

Además de los gifs, los emoticonos o las reacciones, a tus padres les va a encantar compartir vídeos explicativos o chistes que solo le hacen gracia a ellos y que verán en los muros de su entorno, así como también fotos tuyas de cuando eras pequeño o imágenes de archivo para felicitar por algún cumpleaños. Y sí, también harán eso de darse un ‘me gusta’ a ellos mismos, es muy típico, no te asustes porque todos los padres con redes lo han hecho en algún momento. A mí me ha pasado, además, eso de entrar en Facebook y ver que mi padre ha compartido alguna cosa filosófica o una cita de algún intelectual famoso. Y no una, varias. Una tras otra, como sin dejar hueco para que sus seguidores puedan verlo. De hecho, publica más contenido que yo.

Todas las cosas que compartas se quedarán grabadas en la mente de tus padres y es bastante posible que cuando estéis cenando o hablando por teléfono te saquen algún tema relacionado con ello. Los líos amorosos son los que más les gustan, sobre todo porque no acostumbras a compartir ese tipo de historias con ellos y, créeme, les encantaría que lo hicieras. Algunas familias pueden ser de esas que ponen pegas con el día a día que tengan sus hijos pero también están aquellas que apoyan sin filtro las decisiones, sean cuales sean. Porque, en el fondo, nuestros padres quieren que seamos felices y que estemos sanos, por supuesto.

Estaría bien que empezáramos a compartir más temas de nuestra vida personal con la familia. Aunque parezca que no, tus padres siempre podrían tener un buen consejo que darte o algo nuevo que enseñarte, por muy mayor que seas o muy maduro que te puedas considerar. Puede que hayas discutido mucho con ellos y puede que sepas —o más bien creas— que no van a entenderte pero en algunas ocasiones no habrá absolutamente nadie que te conozca tan bien como ellos. Tus padres han llegado a la era digital para quedarse y ya que serán los últimos en dejar de usar el ‘XD’, al menos sería positivo que sepas integrarlos en tus redes.