Descubren la cantidad de alcohol que resulta perjudicial

El aumento del consumo de alcohol provoca un crecimiento exponencial de la tasa de mortalidad asociada

El alcohol es, junto con el tabaco, la droga más trivializada. Nos mata lentamente pero seguimos bebiendo con cierta frecuencia. Esto se debe, entre otras muchas cosas, a un estudio realizado hace 30 años por el epidemiólogo Richard Peto, que concluyó que beber pequeñas cantidades de alcohol reducía los riesgos de ataque cardíaco. La industria del alcohol se aferró a ello y nosotros lo creímos. Pero como cuenta el investigador en salud pública Matthew Edlund en Psychology Today, un nuevo estudio publicado en la revista médica The Lancet viene a desmontarlo.

Esta investigación, realizada con 600.000 bebedores de 19 países distintos, analizó la relación entre el consumo de alcohol y enfermedades asociadas a este hábito como las cardiovasculares, las hepáticas, el cáncer o la demencia. Y la conclusión fue clara: no hay niveles de consumo de alcohol por debajo de los cuales desaparezcan los efectos negativos sobre nuestra salud. Es decir, que ninguna cantidad de alcohol que podamos consumir es inocente. Mucho menos saludable, como sugería aquel estudio de Richard Peto.

Pero no es la única conclusión que extrajeron los científicos. También descubrieron que la tasa de mortalidad se dispara exponencialmente cuando se bebe más y más. De este modo, consumir 200 gramos de alcohol semanales —unos dos tragos diarios— reduce en dos años la esperanza de vida, mientras que consumir 350 gramos la reduce en nada más y nada menos que cinco años. Menos del doble de consumo, pero mucho más del doble de daño. Unos datos alarmantes que demuestran que, por muy banalizado que lo tengamos, el alcohol es un veneno muy peligroso.