Por qué los hombres envían desnudos sin que nadie se los pida

Más de la mitad de las mujeres mileniales han recibido este tipo de imágenes sin que viniera a cuento, según un estudio

Estás hablando con un chico y, sin venir a cuento, te manda un desnudo. Abres tus stories y alguien que no conoces de nada te ha enviado una fotopolla, con suerte, con un poco de disimulo. Pensabas que te estabas empezando a llevar bien con un tío, pero de repente te sorprende con una foto en pelotas que desmorona todas tus expectativas. Es mucho más normal de lo que crees: más de la mitad de las mujeres mileniales han recibido alguna vez un desnudo y el 75% asegura que no lo habían pedido, según un estudio de YouGov publicado en 2017 y retomado ahora por la revista tecnológica Retina.

Por otro lado, solo el 25% de los hombres admiten haber enviado un nudo. ¿Por qué lo hacen? Aunque pueda ser inconsciente, es una forma acoso, de demostrar quién marca el ritmo y los límites de la conversación, de no escuchar lo que la otra persona quiere en cada momento, de pensar solo en ti. "A los hombres les encanta recibir estas fotos de desconocidas y asumen que a las mujeres también", explican en Psychology Today. De hecho, "los hombres suelen malinterpretar el interés sexual que las mujeres pueden tener en ellos", añade el portal.

Esto no significa que a las mujeres no les guste sexting o que no manden fotos desnudas, pero esperan a crear el contexto que les parece más adecuado. También es cierto que ambos tienden a deshinibirse cuando el anonimato está garantizado, pero los hombres, en cuanto entra en juego el factor sorpresa, tienen más facilidad para acelerarse hasta caer en el exhibicionismo, según explica el portal, porque buscan el "factor shock"... una sorpresa que puede acabar en un eye-rolling.

Como siempre, no es cuestión de prohibir, como ya están buscando algunos colectivos especialmente en Estados Unidos, sino de comunicación. El proceso de ligar en internet tiene que ser igual de consensuado que en la vida real porque al fin y al cabo, nuestra vida en las redes es, simplemente, una extensión de nosotrxs mismxs. "Los hombres temen el rechazo sexual y enviando fotos de sus genitales lo que consiguen es un tipo de aprobación previa", explica Pshychology Today. Ningún tipo de acoso debería ser justificado como una forma de tapar las inseguridades, sino que debemos intentar tenernos confianza tanto a nosotres como generársela a nuestrx interlocutor.

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Para evitar este tipo de situaciones, Tinder, por ejemplo, no te deja enviar fotos mientras estás hablando con alguien antes de una cita. Pero hay otras aplicaciones, como Bumble, muy usada en Estados Unidos, que están desarrollando algoritmos para detectar estas imágnes y difuminarlas antes de que las mujeres lleguen a verlas. Puede ser una manera un poco burda de evitar el impacto inicial que supone ver una fotopolla que no te interesa, pero la verdad es que si te llega una imagen disimulada, el bajón es prácticamente el mismo si es que no querías recibirlo. Volvemos a lo mismo: comunicación, confianza y respeto.