Este hombre perdió 210.000 euros al ser estafado en una relación

Una historia que demuestra que el amor puede doler mucho más de lo que se cree en general

Cuando en 2015 James (nombre ficticio) dejó su Inglaterra natal para trabajar en Ucrania, no imaginaba que sería víctima de una estafa sentimental de unos 210.000 euros. Ocurrió al conocer a una mujer 20 años más joven que él, Irina, quien presuntamente se había enamorado de él. Pero el amor solo lo sentía James y todo lo vivido juntos sería, al final, un tiempo perdido.

Esta historia ha sido publicada en BBC Mundo, que detalla cómo al empezar su relación, las cosas ya eran turbias. Nunca estaban solos, siempre les acompañaba la traductora que les presentó, Julia, porque James no hablaba ni ucraniano e Irina casi no sabía inglés. Tampoco había besos ni sexo porque, en teoría, ella no consideraba que pudiesen tener intimidad antes del matrimonio. A James eso no le extrañó, pensaba que significaba que tenía “un estándar moral muy alto”, como contó al mismo medio. Así que siguieron viéndose, compartiendo cenas caras o yendo a la ópera y, con el tiempo, comprometiéndose. Él se había enamorado.

Ese amor le hizo pagarle unas clases de inglés, comprar un apartamento de 168.000 euros que, en verdad, costaba 50.000 euros y, luego, pagar su propia boda de 17.000 euros, que como era de esperar, no costaba ni de lejos esa suma. Aun así, en julio de 2017, formalizaron su ‘amor’ casándose junto a 60 invitados probablemente falsos. “Es casi seguro que fui el único asistente que pensó que era real", recordó James sobre una ceremonia en la que cree que le drogaron. “La que pensaba que era la madre de Irina me estaba dando bebidas y más tarde comencé a temblar violentamente y me tuvieron que sacar de allí", añadió al hablar de unos hechos que le enviaron al hospital en su noche de bodas.

Después de eso la mujer que se había convertido en su esposa, desapareció. Le dijo que estaba en el hospital y que solo su madre la podía ver. La cosa ya pintaba bastante mal, pero James prefirió creerla y no aceptar que era víctima de una estafa, por lo que le transfirió más de 10.000 euros para los “gastos médicos”. Este fue el último dinero que le dio. Afortunadamente, un amigo ucraniano le abrió los ojos contándole la verdad: nada de lo que había pagado costaba tanto dinero e Irina estaba a años luz de quererle.

Fue entonces cuando intentó recuperar el dinero, pero de nada sirvió. "Aquí hay casos en los que la policía no hace nada y no se mueve", indicó al mismo medio su abogada Anna Kozerga al hablar de una lucha de la que James solo consiguió ser nombrado el único propietario de ese apartamento y sentirse súper mal consigo mismo. “Fui un tonto”, agregó. Pero no debería ser así, ya que ¿quién puede creer que alguien pasa tanto tiempo con otra persona para estafarle? Muy poca gente. Y prueba de ello, es que en 2017 salió a la luz en España un caso similar, publicado por El Periódico de Catalunya, de un hombre que estafó durante años a muchas mujeres.

Se trata de Francisco Gómez (David Barceló para sus víctimas), que además de adoptar diferentes identidades falsas como técnico del Barça, piloto de avión o sargento de Salvamento Marítimo; sacó muchísimo dinero a mujeres que habían sido sus parejas durante años e, incluso, había vivido con algunas de ellas. Les prometió viajes, casas o coches caros que nunca llegaron. Siempre acababa desapareciendo y dejando a esas mujeres con el corazón roto y sintiéndose estúpidas por haberse dejado engañar. Eso demuestra que James no está solo y que el amor puede doler mucho más de lo que se cree en general.