Si has hecho stories de esta calle de París hay gente que te odia profundamente

Alguonos de los que viven en las casas de colores de la rue Crémieux piden cerrarla al público si el ayuntamiento no encuentra la forma de reducir el turismo de fotos ridículas

Imagínate que cada vez que sales de casa, te encuentras en la puerta a alguien haciendo el pino, saltando con los brazos y piernas abiertos o lanzando besitos y guiñando un ojo. Al otro lado, invariablemente, alguien haciendo una foto. Estás volviendo del curro, cansado, y lo que te topas antes de llegar al portal es una parejita con un selfie stick, un grupo de estudiantes ingleses de vacaciones o una tía apuntándose el culo con el móvil. Y tu ventana de fondo.

Todos tenemos sitios a evitar en nuestras ciudades: en Barcelona, la Rambla, en Madrid, Sol, y así. Pero, ¿qué hacer si el sitio más instagrameable de tu ciudad es tu calle? Justamente, te mudaste allí porque era preciosa, bucólica y creías que iba a ser prácticamente como vivir en un pueblito en el centro de París, pero llegó Instagram y te jodió la vida. Esta es la triste historia de unos vecinos de la capital francesa que están tan sumamante hasta arriba de todo de ver gente haciéndose fotos en sus aceras que han amenazado con cerrarla al público.

¿Podrán convertir un lugar de paso en un espacio privado para proteger su intimidad?

Vivir en una especie de pueblo urbano era justamente el sueño de Olivier, según le dijo al diario local Le Parisien. En la rue Crémieux viven unos 150 vecinos, desde hace cuatro o cinco años solo han visto cómo aumentan las visitas, no solo de turistas, sino también de grandes producciones publicitarias y de Youtubers. "Ya no aguantamos a la gente haciendo tuerking durante dos horas con la música a tope", lanza este hombre al periódico y explica que sus hijos no pueden concentrarse para hacer deberes en su propia casa. Y con la primavera, vienen los peores días del año. Mejor clima, más luz y la pesadilla se intensifica. Por supuesto, Olivier pide medidas urgentes. La alcaldía ya ha prohibido los rodajes y sigue barajando opciones para solucionar este malestar, pero privatizar la calle, parece fuera de cualquier opción.

Sin embargo, no todos los vecinos se desesperan al mismo nivel. En el caso de Benjamin Chabert, un músico que lleva años viviendo en Crémieux, la convivencia con los turistas es más pacífica. "Normalmente basta con un 'perdón, quisiera entrar en casa'", cuenta a Le Parisien. Dice que la agitación se remonta a los años 90, cuando se peatonalizó la calle. Pero claro, Benjamin es consciente de que hay males peores: "para mí el infierno no es esto, precisamente", apunta. Y, visto con perspectiva, entre vivir en una calle contaminada, llena de tráfico o en las afueras de la ciudad, la queja por los instagramers puede parecer exagerada.

Además, afirma: la calle es pública y, por supuesto, todo el mundo tiene derecho a pisarla. Cerrar o no cerrar la calle es un dilema que no nos compete, pero a juzgar por las fotos de rue Crémieux, deberíamos plantearnos más bien el sentido de tanto selfie. Sobre todo, juzgando por los más rocambolescos. Está claro que al viajar, siempre se nos reduce un poquito el sentido de la vergüenza, pero ¿de verdad necesitamos hacernos estas fotos?

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

👽 hi there

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double cauchemar

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Te souviens-tu ? L’époque où je portais les modèles sur mon dos. 🐎 📸 @mahiphotography #omarsharif #yatta ✌️

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