Mis expectativas: "Dejad de culparme de todos vuestros dramas"

Malvadas, peligrosas y cabronas. Qué bonito es tener expectativas y soñar, ¿no? Aunque nadie te avisó de que, al despertar, te dan un puñetazo en la cara. Una hostia de realidad

Expectativas, ¡bienvenidas! Estoy un poco nerviosa, pero seguro que será una entrevista preciosa. Saldrán cosas interesantes y espero que nos las tomemos con sus toques justos de humor. Una delicia. Una hostia de realidad.

No empecemos. Quizás es una jodida mierda. ¿No os cansáis de vivir en Mr. Wonderfuland? Ui, nena! Hace mucho que no vivimos allí, lo naíf ya no se lleva. La mayoría nos hemos mudado a la Región de la Vida que Imaginabas a los 30. Allí no nos aburrimos nunca. ¡Jarana de la buena!

Conozco la región. Se hablan maravillas, pero yo no le acabo de encontrarle la gracia. Es un sitio curioso con muchos rinconcitos como el Pantano del Amor Romántico, el Desierto de los Ahorros, la Montaña de Posibles Proyectos, el Precipicio de los Estereotipos y la Selva de las Citas.

El país de nunca jamás

En la Selva de las Citas he estado varias veces. ¿Hay mucho movimiento de expectativas por allí? En masa. Y con la aparición de Tinder, cada vez está más petada y decadente. Es una especie de parque temático con muchas movidas raras de ocio. Puedes ir al Cine de las Pelis que te Montas, al Teatro de las Sexpectativas, al Museo de las Ilusiones que te has hecho y a la Montaña Rusa de las emociones.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Creo que prefiero no ir. A ver, es un parque temático creado por Disney y la industria del porno. A mí me mola, pero las malas voces dicen que son cuatro meneos torpes en la cama, mucha halitosis, fotopollas a mansalva, chistes machistas poco acertados y mensajes tipo “te escribo esta semana para hirviendo como quedamos”. Hierven, literalmente, tus ilusiones. 

Qué pena. ¿Y qué más puedes contarme sobre las expectativas a los 30? Te imaginas en un trabajo de la hostia, de esos con pelotas de pilates para sentarse, futbolín y conciliación a tope. Y cobrando un sueldo que te permite pagar tus viajes de pseudo influencer, tu comida orgánica y un ático cuqui con terracita. Un piso que compartes con tu novio perfecto. Lleváis 3 años ya, todo va como la seda, ya folláis sin condón. “Lo que tenga que ser, será”, piensas. Quieres la parejita y hacer planes con las mamis del grupo.

¿Y esa es la realidad de la gente o hay peña tan desesperada como yo? La realidad de la mayoría de chicas como tú es esta: eres autónoma, ahora eres tu propia jefa, gestora, informática y administrativa. Tienes que aguantar a clientes de mierda que no te pagan o que te quieren pagar a cambio de visibilidad. Das la mitad de tu sueldo al estado y, la otra mitad, la inviertes en un zulo de la capital. Por suerte, no es un narcopiso, esos son tus vecinos. Comes procesados, a veces en la cama. Si follas sin condón con tus parejas y amantes para tontear con la madre naturaleza, criarás una venérea. Aunque, en realidad, enterraste tu instinto maternal en tercero de ESO. Y mientras tus amigos abren startups y educan a sus hijos, a ti te entra ansiedad para decidir qué ver en Netflix. Los psicólogos intentan acabar conmigo, pero vuestras cabecitas siempre están maquinando futuros drama. Y luego me echáis la culpa de todo.

Vaya retrato, eres el Da Vinci del bajón. Entonces, ¿qué aconsejarías para no darnos una hostia en la cara? Esfuerzo, trabajo, sacrificio, implicación, constancia, comer alguna polla, perseverancia y empeño.

Ahora en serio... Si quieres superar los 30, crea tu propia realidad, independiente y única, paralela a lo establecido y a los estereotipos. Que no te presiones tanto, que tener malos días o ser mediocre en algunas cosas está bien y no es todo culpa tuya. Que te queden 20€ para pasar el mes no significa que no te esfuerces, sino que la gentrificación y el capitalismo se están haciendo una paja mientras te miran fijamente.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Tomo nota. Y ahora que empieza el buen tiempo, ¿algún plan entre manos? Este verano estoy coqueteando con la realidad, algo nuevo para mi. Así que seguramente iré a Murcia en autobús y poco más. Vacaciones costumbristas. Es que con el coronavirus, cualquier viaje que planifique se va a ir a la mierda.

Por último, ¿una expectativa realista para nuestros lectores? Al final, te mueres.