Yo escribía el horóscopo de la Súper POP y por mi culpa te liaste con tu primer crush

Robert Martínez fue el astrólogo que escribió el horóscopo de la revista favorita de las jóvenes españolas entre 2008 y 2011

Si naciste en la década de los 80 o 90 y no llevaste una carpeta de la Súper POP en el insti, es que no tuviste adolescencia. Revista oficial de las niñas que se dejaban la garganta berreando su amor irracional cada vez que Nick Carter asomaba su rubia cabellera por Madrid o Barcelona, esta publicación quincenal fundada en 1977 representó como ninguna otra las aspiraciones y anhelos de varias generaciones de adolescentes españolas. Pero si había una sección que rompía corazones y que podía mandar al cielo o al infierno tu autoestima en un momento, esa era su horóscopo. Si un día te decía que te iba a sonreír tu día se iluminaba y, si te decía que pasaría de tu cara, te venía el bajón, aunque fuera solo por dentro. La pregunta es: ¿quién estaba detrás de esos pronósticos que turbaban nuestras mentes? ¿quién era el elegido de los astros para guiar nuestros primeros escarceos amorosos?

La respuesta a esas preguntas se llama Robert Martínez, el heredero de esta tradición. “No era un trabajo nada fácil y requería mucha técnica y creatividad. Desde luego no era nada inventado”, reconoce este barcelonés que a sus 35 años recuerda con cariño esa etapa profesional. Su llegada a la prestigiosa publicación juvenil se produjo cuando apenas tenía 24 años, en enero de 2008, y se prolongó durante cuatro años hasta que en 2011 la revista dejó de publicarse en formato papel. Hasta entonces, este autodidacta se había labrado un nombre en la astrología haciendo cartas natales. “Llevaba muchos años como astrólogo a un nivel profesional y autónomo. Un día, estando en la Asociación de la Astrología en Catalunya, preguntaron desde la Súper Pop porque necesitaban alguien para hacer horóscopos”, recuerda Robert que en la actualidad trabaja en la escuela de astrología Cosmograma. Aunque su llegada fue casual, el curro de informar sobre el futuro amoroso de millones de adolescentes no fue tarea fácil. 

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“Había que tener en cuenta que para una publicación como la Superpop casi todo estaba orientado hacia las relaciones. Relaciones de pareja, o posible pareja, amistades, profesores, familia… por eso había que leerlo todo en base a ese prisma”, comenta. Eso, en la práctica, significaba que “había que analizar qué días eran favorables para ligar, para salir de fiesta o los que iban a ser más aburridos o para ponerse a estudiar”. Eso sí, todo con un tono jovial y, hasta cierto punto, pedagógico. “Al final, se trataba de explicarle a un adolescente qué oportunidades iba a tener de pasárselo bien, cómo aprovecharlas o, en los momentos en los que no se iban a dar esas oportunidades, darle alguna consigna pedagógica como que se dedicara a estudiar u optar por un plan más relajado antes que salir de fiesta (…) A veces me sentía bastante ‘papá’ escribiendo”, admite entre risas. Todo ello con “un lenguaje superconstructivo y positivo que conectase con los lectores”, algo que le tomó dos o tres meses.

800.000 horóscopos

Inevitablemente, trabajar en la Súper POP, y más como astrólogo, generaba mucha curiosidad y sorpresa en el entorno de Robert: “casi siempre había cachondeo pero luego, en la intimidad, siempre te preguntaban. En el fondo, esto tiene que ver mucho con el alma. Todxs percibimos que hay algo en todo esto y que existen cosas que no sabemos explicar pero que están ahí, lo que pasa es que nuestra parte racional se encarga de reprimir esto. Sentimos que hay un mundo invisible más allá del mundo material que nos ha contado la Ciencia y por eso siempre tenemos esta curiosidad presente”. Vale tómate un segundo para asimilarlo porque aquí es donde entramos en la pregunta del millón: ¿realmente funciona esto del horóscopo? Y mejor aún: ¿por qué hay veces que te acierta y otras que parece que se lo hayan inventado? Robert responde con franqueza. “El clásico horóscopo pretende explicar el mundo desde el punto de vista de los 12 signos. Lo que hacíamos en la revista era una previsión de 15 días en los que analizábamos tu sol, es decir, tu esencia o el equivalente al corazón en la carta. El horóscopo relaciona cómo eres ahora con lo que está ocurriendo en los astros”, apunta.

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Según él, “las personas tenemos millones de diferencias entre nosotras pero se nos puede agrupar en signos”. Por ejemplo, las personas que tienen el sol en un signo de fuego, como Aries, Sagitario o Leo, “son personas vigorosas y vitales que suelen reaccionar, por ejemplo, de manera similar a los días lluviosos o fríos”. Esta es una de las generalizaciones que suelen funcionar porque “la mayoría reacciona de manera similar”. El problema está en que, simplemente, a veces no se cumplen porque las variables que afectan a nuestras vidas son demasiadas. “De todas las variables de las que se puede analizar en un día, el astrólogo elige una porque tiene un espacio limitado. A lo mejor escojo hablarte de la salud y a ti te hubiera venido mejor hablarte del trabajo o el amor. O que justo te pase algo concreto que afecte a tu estado ese día. Al final es una predicción general y por ello le funcionará a la mayoría pero no a todos, deberíamos hacer 800.000 horóscopos”, aclara Robert dejando claro que no se trata de conocer tu día al detalle, sino de conocerte a ti mismx.

“Lo importante es que la gente retenga que el horóscopo sirve para estar atento al clima del momento y darse cuenta de que estamos en sintonía con los cielos. Podríamos ir un paso más allá, pero ya es algo saber que recibimos estas influencias y que sería conveniente ser conscientes de ello para autoconocernos mejor”, concluye el astrólogo. La conclusión es que más allá de servirte como apoyo para plantear tu día o para saber a qué atenerte, o simplemente para saciar tu curiosidad, lo cierto es que el horóscopo responde a esa parte de nosotrxs que todavía quiere creer.