Desaparecer de Google sin dejar rastro te costará miles de euros

¿Quieres desaparecer de internet? ¿Quieres borrar alguna vergüenza? Ve preparando la cartera

Entra en el buscador de Google y teclea tu nombre. Es@ eres tú. Tu rastro en internet condensado en unas cuantas páginas a una velocidad aproximada de trescientos milisegundos. Si no tienes nada que esconder, si estás en paz con tu pasado y te gusta cómo luces en esos resultados del buscador, puedes vivir tranquilo. Pero si hay información truculenta que preferirías ver enterrada en el olvido para siempre o simplemente preferirías que nadie —y especialmente las empresas que podrían contratarte— pudiesen radiografiarte de un vistazo, tenemos que darte un disgusto.

Aparecer en Internet no cuesta nada y es cuestión de segundos, pero borrarse de Google, aunque es posible, es muy complicado. El gigante de internet introdujo en mayo de 2014 un formulario que permite solicitar la retirada de información personal de los resultados del buscador. Esa información sigue ahí, en su páginas de origen, pero es invisible para quienes buscan tu nombre en Google. Menudo alivio, eh. Y Google no lo hizo por amor a la privacidad ajena. Aquello fue consecuencia de la sentencia publicada días antes por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea donde establecía nuestro derecho de supresión, más conocido como derecho al olvido.

Pero hay limitaciones. Como explica la propia plataforma de Google, "buscamos el equilibrio entre los derechos a la privacidad de los usuarios afectados, el interés público que pueda tener esa información y el derecho de otros usuarios a distribuirla". Por eso es bastante posible que rechazen tu solicitud y te quedes con la cara planchada. De hecho, y según datos difundidos por el diario El Mundo, de las 790.573 solicitudes realizadas por los europeos desde 2014, más del 55% de ellas han sido rechazadas. Una cifra nada esperanzadora. ¿Y entonces qué? ¿Resignación? No necesitas renunciar del todo a estos planes. Lo que sí necesitarás es dinero. Y bastante.

Mucho dinero. Porque las empresas que defienden el derecho al olvido no son baratas. Cobran entre 100 y 1.000 euros por cada url eliminada según la empresa y la dificultad de cada caso. Aunque tiene una ventaja añadida muy importante: como explicaba en El Periódico el fundador de Eliminalia, Diego Sánchez, "nosotros no realizamos una omisión a la búsqueda del usuario, sino que eliminamos realmente la información". No es que no vaya a aparecer en Google. Es que está borrada de la página de origen. Se fue. Se acabó. Eres libre... si puedes pagarlo.