Por qué jamás deberías compartir nudes explicado con un sandwich

Si después de ver el vídeo no lo entiendes, quizá te deberías replantear qué valores tienes en tu vida 

¿Si alguien te ofrece un mordisco de su bocadillo luego no puedes ir ofreciendo el bocadillo de esa persona a cualquiera, verdad? Bueno, pues con las imágenes privadas es lo mismo. Con solo 17 años Meg Groff ha explicado en un TikTok que ha dado la vuelta al mundo por qué no hay que reenviar los nudes que nos mandan mejor que nadie. El ejemplo que ha usado para explicarlo no te lo hubieras visto venir: un sándwich. Triste es que haya personas que no entiendan de base que hacerlo es una violación de la confianza y la intimidad de quien ha compartido con nosotros un contenido tan privado, pero por suerte la analogía de Meg no deja lugar a dudas.

@meg.groff

Maybe they’ll understand this one

♬ original sound - Meg💫

En su vídeo Groff interpreta a dos personajes diferentes. Uno le pide a otro que le dé un bocado de su sándwich, algo a lo que el dueño del sándwich acepta. El problema llega cuando la otra persona, bocadillo en mano, decide ofrecerle un mordisco a un tercero sin pedir permiso: “Te parecía bien que yo le diese un bocado, ¿por qué ellos no pueden tener uno?”. La dueña del sándwich aclara: “Porque no los conozco y no les he dado permiso”. Pero siempre hay gente a la que hay que repetirle las cosas (al menos) dos veces: “Pero tú me pasaste el sándwich, así que debería poder hacer lo que quiera con él”.

La dueña del sándwich insiste: “Bueno, sí, pero cuando te lo pasé fue bajo la impresión de que solo tú le darías un bocado, no este completo desconocido. El tipo con problemas de comprensión no parece dispuesto a dar su brazo a torcer: “Bueno, si no querías que otra gente pudiera darle un bocado no tendrías que haberme pasado tu sándwich”. Rompiendo la cuarta pared Meg zanja cualquier tipo de debate posible: “¿Veis lo errónea que es esa lógica? Recordad, chicos, solo los gilipollas comparten los sándwiches de otras personas, o sus nudes, sin su permiso”.

Groff, a la que se le ocurrió la idea del sándwich de pronto mientras conducía a casa desde un Starbucks, explicó en una entrevista a Buzzfeed que cree que el porno de venganza es una auténtica plaga en su generación: “ Me he dado cuenta de que cuando esto sucede pasamos más tiempo señalando y responsabilizando a la víctima por enviar las imágenes en primer lugar que pidiendo cuentas al receptor por compartir algo que no tenía derecho a compartir. Todo esto trata sobre el consentimiento y la privacidad”. Meg dijo también que “Creo que para hacer un gran tema — como el consentimiento — fácil de debatir, usar objetos y situaciones del día a día es más fácil de comprender”.


Y finalizó su entrevista con Buzzfeed con un mensaje para los padres: “Empezad a pasar menos tiempo enseñando a vuestros hijos a no ser víctimas y, en su lugar, invertid esa energía en explicarles por qué está mal ser un abusador. El mundo es un lugar terrorífico lleno de gente horrible, pero es importante recordar que vuestros hijos están creando el escenario para la seguridad de las futuras generaciones”. Os dejamos de propina este maravilloso vídeo de hace ya algunos años en el que explican a la perfección el consentimiento sexual, en este caso, con una taza de té.