Por qué es tan difícil aplicar la semana laboral de 4 días si es la más productiva

Más País ha vuelto a abrir el debate: trabajamos muchas horas. Diversos expertos coinciden, el cerebro humano no está equipado para rendir durante 40 horas semanales. Pero no es tan sencillo aplicar la jornada de 32 horas

Es un tema recurrente que surge cada cierto tiempo: la jornada laboral de cuatro días. El partido de Íñigo Errejón, Más País, quiso volver a abrirlo, en concreto, pidiendo una partida de 50 millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado (PGE) para ayudar a las empresas a pasar de la jornada de 40 horas a 32. Es decir, currar de lunes a jueves. Y aunque la propuesta no llegó a puerto, sirvió para hablar del tema. 

Las jornadas de cinco días no son una imposición divina, es tan solo es un estándar que puede ser cambiado en cualquier momento. Hay muchos argumentos a favor. Por ejemplo, los de una investigación neozelandesa de hace dos años que concluía que la semana laboral de cuatro días resulta, no solo mucho más beneficiosa en términos psicológicos para el trabajador, sino que además, y contra todo pronóstico, resulta mucho más productiva para la empresa. Para comprobarlo, la empresa neozelandesa Perpetual Guardian instauró como prueba la revolucionaria jornada durante dos meses. Cuatro días de curro, mismo sueldo de siempre. Y los resultados, según Andrew Barnes, CEO de la compañía, fueron excelentes: "Me siento honrado de que mi equipo haya respondido y hayan ido más allá de mis sueños más locos", declaró en una entrevista con la CNN. Más entusiasmo. Más eficacia. Menos estrés.

Y no es casualidad. Experimentos anteriores, como el que realizaron meses atrás varios investigadores de la Auckland University of Technology mediante una encuesta, soplan en esta misma dirección. Así descubrieron que solo el 54% de los empleados se siente con capacidad para mantener cierto equilibrio saludable entre trabajo y vida con la semana de cinco días (vamos, casi la mitad de trabajadores están quemadísimos), mientras que la cifra sube hasta el 78% cuando hablamos de trabajar cuatro días. Además, el compromiso laboral aumentaba un 20% entre una y otra modalidad.

Esto, según cuenta el psicólogo Danielle Forshee a Elite Daily, respone a una cuestión básica ignorada por todas las empresas: el cerebro humano no está preparado para prestar atención durante las 40 horas que exige la semana laboral convencional. "No estamos destinados a estar haciendo tareas durante la cantidad de tiempo que se espera en nuestros trabajos actuales", explica el experto. Esperemos que cada vez más empresas lo vayan entendiendo y entremos por fin en una nueva y estimulante etapa laboral.

El diario El Confidencial recoge un ejemplo de una empresa española, Zataca Systems, que gracias a la flexibilidad de su trabajo, desarrollo tecnológico, pudieron aprobar esta jornada de 32 horas. Así que lo que propone Errejón, aunque es novedoso, no es revolucionario: ya ha funcionado en algunas empresas. Lo cual, da más puntos a favor de que se aplique. Y la ministra de trabajo, Yolanda Díaz, se ha comprometido a estudiarlo.

Sin embargo, como añade el artículo, esto supone un gasto para muchas empresas porque, aunque el sistema funcione para negocios tecnológicos o de sectores similares que funcionan por objetivos, hay empresas cuyo trabajo no es por proyectos y cuando acabas para casa, sino que es por horas (teleoperadores, cara al público, empresas que dependan de otros sectores) y éstas necesitan un apoyo gubernamental para contratar más personas que hagan las horas “liberadas”, ya que no pueden enviar a sus trabajadores a casa sin una sustitución. Y no todos los negocios se lo pueden permitir sin impulso económico público.

Eso sí, el debate es muy necesario: estamos hablando de invertir más para tener trabajadores más felices y que rindan más. Pero a la vez, supone un gasto a ciegas en una época de incertidumbre económica, así que quizá no es el mejor timing. Sin embargo, ojalá más empresas superen la arcaica idea de que más tiempo en la oficina, mejor para la empresa (si algo ha demostrado el covid y el teletrabajo, es que esto no es cierto), y eso se traduzca en que todos los negocios que puedan adopten esta jornada de cuatro horas. ¿Findes más largos y más desconexión? Ojalá.