Aunque hay cerebros más creativos todos tenemos un genio dormido entre nuestras neuronas

¿Y si fueras tú la próxima Rosalía? Tu lado más artístico depende de cuánto te motive el tema y cuánto ejercites tu cabeza. La escuela IED Madrid  quiere que conozcas todas las claves para tu imaginación sea imparable y la aproveches en uno de sus cursos de la Summer School.

Mandas una foto random a un chat de amigos y siempre hay alguien que no tarda en contestar con la misma imagen pero reinterpretada, con unas letras encima, que te hacen reir. Es un meme como los que inundan Twitter cada vez que sale un nuevo videoclip, como el último de Rosalía, sucede una noticia llamativa o un político pone cara de poker. Seguro que más de una vez te has reído y has pensado, ¿por qué no se me habrá ocurrido a mí? Parece una tontería, pero detrás de cada proceso aparentemente sencillo hay una cantidad enorme de conexiones neuronales, experiencias, entrenamientos y práctica. Aunque hay cerebros que a priori tienen más tendencia a la creatividad, todos tenemos un pequeño genio dormido entre nuestras neuronas.

El verano es el mejor momento para explotarlo. Tanto por las tardes eternas en la playa que te dan para aburrirte (y, por lo tanto, pensar) como por la cantidad de cursos que programan escuelas como la Summer School de IED Madrid, aprovechar los meses de calor para hacer gimnasia mental es la mejor manera para convertir tu vida en una experiencia mucho más dinámica e interesante. IED ofrece programas específicos de moda, de gráfica, de Internet, ilustración...  cualquier disciplina es buena para poner en marcha la parte de tu mente que parece que se atrofió cuando te hiciste mayor. Sobre todo si es un entrenamiento artístico, que te obligará a aparcar tu pensamiento lógico y abrirte a todas esas conexiones improbables que creías que serías incapaz de alcanzar.

Por partes. ¿Qué pasa en tu cerebro cuando pones en marcha un proceso creativo? La creatividad existe desde que existe la humanidad, pero hace muy poco que se estudia a nivel neuronal. Qué impulsos eléctricos se producen o qué zonas del cerebro se iluminan cuando alguien está inmerso en un proceso creativo es una disciplina realmente nueva, pero ya ha se ha descubierto que al tratar de dar con una idea revolucionaria se activan tres redes neuronales. La primera es la de la imaginación. La segunda, la de la toma de decisiones. Y la tercera, la que es capaz de detectar la importancia de algo y la que conecta las dos anteriores. Es decir, es una combinación mental que te permite inventar una genialidad y aterrizarla a la vida real.

"Las personas creativas tienen una mayor habilidad para coactivar redes neuronales que habitualmente trabajan por separado", explica Roger Beaty, experto en neurociencia cognitiva de la Universidad de Harvard a la BBC.

La creatividad, como la han definido muchos psicólogos, es "la capacidad de combinar la novedad con la utilidad en un contexto social particular". ¿No es fascinante pensar en el genio a quien se le ocurrió que el material viscoso que se encuentra en el interior de un huevo puede llegar a ser nutritivo y delicioso? Bueno, pues eso se entrena.

Entrenar el cerebro creativo

Ejercicio número 1. Pon en marcha un cronómetro durante un minuto y escribe en un papel todos los usos que se te ocurran para un ladrillo. Ver más allá del objeto es una de las claves de la creatividad.

Ejercicio número 2 (te va a sonar). Mira el cielo y busca una nube con una forma reconocible. Pásate un rato. Cuando eras pequeño lo conseguías.

Ejercicio número 3. Busca una caja de cartón, tijeras y celo. Durante 15 minutos dedícate a construir todo lo que creas que podría hacerse con este material. Utiliza las formas que necesites, juega con su rigidez, con su tamaño... el cartón no solo sirve para hacer cajas, ¿verdad?

Este tipo de actividades sirven para entrenar las conexiones neuronales. Uno de los neurólogos más importantes para el estudio de la creatividad ha sido Rex Jung, del Mind Research Network de Albuquerque, en Estados Unidos. Para Jung, la inteligencia es la forma más rápida para llegar del punto A al punto B (la compara con una autopista), mientras que la creatividad es la capacidad de tomar muchas carreteras secundarias para encontrarse sorpresas inesperadas pero interesantes por el camino que al final quedan integradas en el proceso final.

Invierte en creatividad, ahorra en terapia

"La creatividad es una bendición y un privilegio", dice Questlove, el batería de The Roots en su libro que en español acaba de publicarse como Ponte creativo. Es un gran ensayo sobre cómo explotar la creatividad que hay en ti, cómo superar la página (o la partitura, o el lienzo) en blanco y empezar a construir. Una de sus claves, si te encuentras frente a un bloqueo, es reciclar tus propias ideas porque a partir de ahí siempre sale alguna idea genial de la que empezar a tirar. Empezar a caminar para encontrar pronto una carretera secundaria.

Pero, ¿en qué consiste ese privilegio del que habla Questlove? Recientemente, un estudio hablaba de que por primera vez en la historia, en algunos países desarrollados se ha registrado un retroceso de la media del coeficiente intelectual. Aunque no están claros los motivos, una de las hipótesis de los investigadores eran los trabajos mecánicos y automáticos que realiza gran parte de la población. Es decir, vivir una vida creativa es beneficioso sobre todo para ti y para tu cerebro.

¿Cómo? Te da más libertad porque no hay una forma acertada de ser creativo, sino que es una actitud vital que te permite confiar en ti para cazar oportunidades. Dicho de otra forma, si tienes una actitud muy mecánica pensarás que solo eres capaz de hacer una cosa, mientras que si piensas en ti como alguien versátil, tendrás más capacidad de adaptarte. ¿Recuerdas el ladrillo? Pues lo mismo, pero con tu propia vida.

Además, combate el estrés, porque para verlo necesitamos entrar en una especie de fase meditativa que permite que nuestras conexiones neuronales se activen de maneras imprevisibles. Así que, para colmo, es una actitud anti-estrés. La creatividad consiste en sacar a la luz eso que parece que siempre estuvo ahí, pero que nadie había visto. Como la primera vez que alguien levantó la cabeza y en lugar de un puñado de estrellas vio una constelación.