Los artistas Adrián Pino y Jet Brühl se desnudan delante de Adán y Eva en El Prado

La impactante performance pretende representar la destrucción de los relatos establecidos en torno al género en la sociedad actual

Primero fue la Venus de Botticelli, luego la Mona Lisa de Leonardo Da Vinci y ahora el Adán y Eva de Alberto Durero. Desnudos, posando como si se tratara del primer hombre y la primera mujer de la creación, los artistas barceloneses, Adrián Pino Olivera y Jet Brühl, arrancan las miradas pasmadas de los presentes en el Museo del Prado. Pero esta acción artística, que culmina el Proyecto V tras un año de desnudos frente a grandes obras de arte en París, Florencia, Londres, Barcelona o Roma, no tiene nada que ver con la creación de la Biblia, si no que se trata de toda una destrucción. Una destrucción del género, de las polaridades, de lo establecido por lo divino sin el consentimiento de hombres y/o mujeres. 

Él ocultando su pene entre sus piernas y ella hormonándose para escapar de la cárcel de la biología, las cadenas del sexo y la condena de la sociedad heteropatriarcal. “Se nos debe observar como dos muertos que se pueden tomar el lujo de hacer eso porque ya no creen en La Verdad. Adam y Eva aniquilando su propio concepto, intercambiándose los roles, jugando él a escondérsela para ser mujer. Hormonándose ella para ser hombre. Un juego. Ya no hay grandes verdades y podemos entretenernos a derrumbarlo todo hasta que no quede nada. Esto es lo que estamos haciendo”, explicaba Adrián en exclusiva a Código Nuevo tan solo 24 horas antes de irrumpir en pelota picada ante una de las obras más representativas del mayor museo de arte del país.

El colofón al Proyecto Venus

“Con nuestra acción en el Museo del Prado queremos materializar la destrucción de todas las ideas y constructos sociales que pensamos que son ridículos. La elección del cuadro de Adán y Eva no es casual. La pintura representa la idea del género que nos ha sido implantada y educada desde la infancia”, sentencia el artista de 29 años a lo que su compañera de performances desde hace tres años responde con contundencia: “Es todo un absurdo aceptado socialmente. Yo ni siquiera soy una mujer, es decir, soy una mujer biológicamente pero no lo soy en la realidad”. “Es todo un juego, verdades absolutas que en realidad pueden ser relativizadas al máximo hasta el punto en que cualquiera de nosotros puede afirmar ser hombre y mujer al mismo tiempo y viceversa”, insiste Pino quien abre con esta performance un nuevo episodio del Proyecto V.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Una impactante apuesta artística dedicada a Venus, lo que le valió el sobrenombre del ‘novio de Venus’ en los medios, con la que Adrián pretendía “conectar con esa fuerza originaria y femenina de la Tierra que, en su estado más virgen, puede ayudar a superar la mediocridad en la que estamos instalados como sociedad capitalista”. Tras haber escondido su falo ante numerosas obras de arte de toda Europa durante todo un año, cree que, por fin, su arte ha conseguido su objetivo de trascender lo aparente, el falso relato del capitalismo y el patriarcado. “Al final todo se reduce a ser consciente de que la realidad es un relato construido, construido y dado por una serie de dialécticas históricas. La siguiente pregunta es hasta qué punto somos esclavos del relato instaurado y a qué negativas recorremos para establecer una distancia respecto a este”, reflexiona.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Entre la frikada, la provocación y la genialiadad

Puede que no todo el mundo entienda el motivo que, según Adrián, le ha impulsado a realizar impactantes performances desnudo —mostrando una ‘castración simbólica’, como él prefiere decirlo— en lugares como el Louvre, la Gallería de los Uffizi o la National Gallery de Londres, sin embargo, sus acciones tampoco están dedicadas a todas las conciencias. “Hay quien considera que soy un mamarracho que solo busca atención y que con mis performances insulto al arte. Pero el arte siempre ha consistido en provocar reacciones y yo solo estoy usando mi cuerpo como canal para expresar una idea superior”, concluye el barcelonés con la misma tranquilidad y honestidad con la que siempre ha dado la cara por un proyecto que, aunque a muchas personas le ha parecido una ‘frikada’ o una provocación, otros consideran una genialidad adelantada a su tiempo. 

Fotografía cedida por Adrián Pino Olivera