A mis amigxs que viven fuera: me acuerdo de vosotrxs aunque no escriba

Esas personas que viven lejos con los que, en algún momento, compartiste una gran amistad ahora se han mudado y parece que el lazo ha desaparecido

Me llega un audio. Dura siete minutos. Es de mi amiga María que se ha ido de viaje y pasará todo el año currando y viviendo fuera. "Luego lo escucho, cuando tenga un rato. Así puedo prestar atención", pienso. Voy a trabajar y a hacer mi vida como cada día y entre el caos de la rutina o de los pequeños dramas que existen, se me olvida. Se me olvida escucharlo. Cuando me acuerdo han pasado tres o cuatro días y un sentimiento de culpabilidad me atrapa. Soy una mala amiga. Lo soy porque se me olvidó escuchar lo que tenía que contarme. Aunque hayan pasado esos días lo escucho y le contesto con otros siete minutos. Al principio le pido disculpas mil veces diciendo la verdad: que mi vida es un caos y que se me ha pasado. Cuando por fin le actualizo mi vida me siento un poco mejor pero esta no es la primera vez que me pasa.

Cuando terminamos la carrera todos nos esparcimos por diferentes puntos de España y del mundo, no podíamos pretender que el grupo se mantuviera unido allá donde fuéramos, sobre todo porque había llegado la hora de que todxs construyéramos nuestra propia vida y diéramos con nuestros sueños. Teníamos el clásico grupo de WhatsApp en el que ya nadie escribe, estamos cambiando y estamos conociendo a gente nueva y no tenemos tiempo para estar prestando atención al móvil. El lugar es nuevo, las personas son nuevas, la novedad nos llama y en eso consiste empezar a formar un camino propio. Así pues, ¿cómo hacemos para no sentirnos mal ahora que el grupo se ha esparcido por distintos puntos?

Relación a distancia

Casi siempre se habla de lo complicado que es mantener una relación amorosa a distancia. No ver a tu pareja cada día y no poder construir junto a esa persona una vida en común es un auténtico sufrimiento. De lo que no se habla es de lo complicado que es mantener una relación de amistad a la distancia. Quizás no te lo has planteado porque no te ha pasado. Imagínate que tu mejor amigx de la infancia decide irse a vivir a Asia o esa persona con la que soñabas compartir piso en una ciudad común decide mudarse a miles de kilómetros junto a su pareja. Es verdad que hay que aceptar las decisiones de los demás pero es difícil pensar en que es posible encontrar a otras personas con las que crear esos lazos tan fuertes.

Seamos sincerxs, cuidar las relaciones de amistad es complicado incluso cuando estáis cerca. Tienes la sensación de que son personas que siempre estarán ahí y que nunca podrás perder. En ningún caso. Entonces comienzan los cambios y nuestro lado más egoísta, que permanece escondido, desea que el círculo más cercano jamás se aleje. Ahora bien, también está la posibilidad de que seamos nosotrxs lxs que nos mudamos, así que debemos entender cuando otras personas hacen el cambio

Así, de vez en vez, recibo largos mensajes o largos audios. Normalmente son respuestas a alguna storie de Instagram. Nos recordamos por los cumpleaños. Mandamos mensajes cortos uno tras otro para decir: "Todo bien, estoy en mitad de un cambio, lo he dejado con no sé quién, tengo ganas de verte, te echo de menos". Lo hacemos de forma rápida, como con ansia, para dejar claro que nos acordamos y que a la vez nos sentimos culpables por no estar más presentes. 

Mantenerla sin limitarnos

Cuando hablaba de esto con mi entorno actual llegamos —que también tiene a sus mejores amigxs lejos— a una especie de conclusión: cuando estás haciendo tu vida en otra ciudad y esas amistades están, también, construyendo sus caminos lejos no es posible, al menos no del todo, seguir alimentando esa amistad. Quizás hay muchas horas de distancia y en el momento en el que tú vas a dormir, tu amigo o amiga puede hablar porque está merendando. O viceversa. También pasa que, cuando habéis llegado a decidir por un día para hablar por Skype, resulta que esa persona que te gusta es cuando tiene un hueco para tener una cita. Y tener que elegir por vivir el momento actual en tu ciudad actual o tener esa conexión pendiente con tu amigx, no solo es duro sino que no debería suceder.

Hay que dar con un equilibrio o no darle excesiva importancia a tener un día en concreto para hablar de TODO lo que tenéis pendiente. Hay que hacerlo poco a poco:

Envía un mensaje sin más

Si pasas por algún lugar que te recuerda a esa persona o ves algo que sabes que le va a gustar o va a entender, envíaselo. Es una manera de demostrar que te acuerdas y que es una amistad que es importante para ti. Esta inmediatez sirve para mantener el contacto fresco y actualizado.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Barcelona nos hace bien☀️ #barcelona #sun #friends #vscocam #outfit #morning #concursotanpocavida

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Amigos de sus amigos

Quizás tu bff ya no está cerca pero sí lo están sus contactos cercanos, a los que has conocido en algún momento. Tanto su grupo de siempre como tú lx echáis de menos, así que qué mejor que juntarse.

Videollamadas o viajes

Como último punto el más clásico: dos iniciativas con las que hace falta un poco más de planificación, es verdad pero que, obviamente son las opciones primeras que se te pasan por la cabeza al pensar en tus amigxs que viven lejos. A veces no hace falta contar todo al detalle, sino simplemente explicar qué cosas concretas te han ocurrido o cómo te sientes con los cambios que estás llevando a cabo. Dos pinceladas de actualidad para poneros al día. Otra cosa que funciona es elegir un día al mes, poner una fecha que se repita casi siempre (a no ser que haya algo excesivamente importante) y así todo tu entorno actual (y tú mismx) sabe que ese plan es inamovible. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Jalowin resumen @neizandc #halloween #video #sevilla #muertemexicana #risas

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La verdad es que adoro a mis amigos. Es más, la gran mayoría están moviéndose por el mundo, buscando hacer realidad sus sueños o al menos, encontrarse. Los veo a través de las redes sociales, a veces. Y los siento cerca. Sé que lo están ¿y sabéis qué es lo mejor? Que cuando volvemos a encontrarnos parece que el tiempo no ha pasado y que estamos otra vez en la plaza donde solíamos juntarnos. Solo que ahora somos más maduros, más sabios y estamos más en paz.