8 cosas por las que todos pagaríamos a un amigo mensajero con tal de no movernos

Sábado. 23:30 horas. Copas de vino blanco derramadas sobre la mesa y un intenso olor a sudor caliente en el comedor. Un sofá y alguien al lado. Caricias. Besos suaves. Besos fuertes. Primer parón. Risas. Una mano atrevida, una lengua juguetona, y un orgasmo preparado. Y de repente, la pregunta:

- ¿Tienes preservativo?

- Hostia... no.

- ¿Cómo que no?

- Pues que no. Que no. Que no llevo.

Y entonces el silencio. Un rugido. Una respiración entrecortada. Un pensamiento fugaz. Todas tus feromonas desatadas luchando por llegar hasta el final y un único objetivo: no quedarte a medias. Pero no hay coche, no hay transporte, no hay nada que hacer. Un último cartucho, una búsqueda en Google y el tecleo: gasolineras cerca de donde estoy. Pero nada. No encuentras nada.

Y entonces, magia. Te acuerdas. Hace poco leíste un artículo de Código Nuevo donde te lo contaban. Nada está perdido porque todo lo que necesitabas lo estás encontrando. Glovo es la mano amiga que se extiende hacia ti y que suavemente te susurra al oído: "Déjalo en mis manos, tú hoy no te vas a quedar sin orgasmo porque todo va a salir bien". Y entonces te relajas, porque sabes que esta nueva app es como un abrazo cálido donde puedes quedarte tranquilo porque velará por tu seguridad emocional para que ningún imprevisto arruine tu vida. Yo la he probado y me salvó. Tengo amigos que la han probado y se salvaron también. Y si crees que no hay nada que pueda hacer por ti, entonces acuérdate de que, por muy vago que seas, en 60 minutos puedes tener cualquier cosa, más tiempo para preliminares, e incluso esto:

1. Preservativos finos y extralubricados

O con puntos y estrías, o retardantes, que nunca se sabe de qué pie cojea cada uno. Si a última hora te has quedado 'sin', ellos encontrarán la forma de llevarte al 'con'. No tengas miedo y pide por esa boquita, que aquí follar follamos todos. Incluso ellos.


2. Hielito on the rocks y derivados etílicos

Para los amantes de las fiestas y en honor al que tiene que llevar los hielos pero siempre se le olvida. Que aunque haya uno que siempre se vista de papel de padre para que esté todo listo, hasta el más sabio puede equivocarse. Si eso ocurre y son las 22:00 de la noche y lo tenéis todo menos lo más importante, mensajito por WhatsApp y en menos de una hora colocón fresco para todos.


 3. ¿Tabaco? ¿En serio?

Tu pulmón igual no te lo agradece, pero tú, que haya otros que te lo traigan, seguro que sí lo agradeces. Que a todos nos ha pasado tirar hacia el tabaco y 'joder, qué está pasando aquí, que no me queda'. No te martirices pensando que ocho horas hasta mañana las aguantas; si alguien puede traértelo, ¿por qué causarte tanto daño?


 4. Extra de azúcar hasta llegar a la sobredosis

Si te ha dejado tu pareja, si la has dejado tú o simplemente porque hoy el cuerpo te pide marcha. Quien no haya disfrutado de una noche en soledad y haya necesitado de repente papas, gusanitos, y un kilo y medio de grasas saturadas no está diciendo la verdad. Y sí, también van a Opencor y te llenan una bolsa con un poco de todo para traerla hasta tu casa.


5. El regalito que no has comprado

Que a todos nos puede ocurrir ir a un cumpleaños con las manos vacías, y empezar a sentir vergüenza cuando los demás van sacando sus regalos. Ese momento incómodo en el que te descubres siendo tan patético también tiene solución.


6. El cambio de la cena que se ha quedado tu colega

Que la amistad es buena pero tenemos un límite. Si has ido a cenar y has pagado las pizzas pero el listo de turno se ha quedado con el cambio, lo justo es recoger lo que es tuyo y justicia para todos.


 7. ¿Y tu móvil?

Que sí. Que si sales de casa, has ido hasta la otra punta de tu ciudad y te has dado cuenta de que el móvil te lo has dejado. Tu nomofobia está a salvo porque todavía hay esperanza de recuperarlo. No sufras, la vida seguirá, y con tu smartphone en mano.


 8. Soluciones de última hora y otros desastres

Medias rotas, desodorante para la cena que tienes en una hora y tú sin poder pasar por casa a ducharte, calzoncillos limpios por algún destrozo o braguitas nuevas. Nadie va a juzgarte.

Glovo. Para todo lo demás, mastercard.

Este es el mundo que necesitábamos.