5 jóvenes nos cuentan sus sueños más locos y un experto los interpreta

En el Día Mundial del Sueño explicamos cómo comprender qué significado tienen los sueños o qué hacer si no los recuerdas

Abres los ojos de repente. Tienes un susto atrapado en mitad de la garganta. El corazón te va a mil por hora. Acabas de despertarte de una pesadilla en la que morías de forma tormentosa. Te quedas colgando de una sensación que va desde el alivio por el hecho de que no sea real y la extrañeza por el significado que pueda tener este mensaje de tu subconsciente. Cada 15 de marzo se celebra el Día Mundial del Sueño y hemos querido recopilar cinco historias llamativas y encontrar su significado. Para ello, hemos contactado con Monde Somnis (una plataforma para divulgar los beneficios que aporta mejorar la relación con nuestros sueños) para que su creador, Jordi Borràs, psicólogo con estudios en disciplinas como la gestalt, bioenergética o chamanismo y miembro del equipo docente del Institut de Psicología Transpersonal de Barcelona, explique qué hay detrás de ellas.

"No se trata de hacer interpretación de los sueños entendida como adivinación”, apunta Borràs, que puntualiza: “tal como nosotros entendemos y trabajamos con los sueños, sólo el soñador o soñadora puede llegar a comprender lo que este significa o está expresando. Nosotros acompañamos a las personas para que acaben comprendiendo mejor sus sueños y establezcan con estos una relación más profunda y fluida”. Es más, ellos prefieren llamarle “integración” antes que “interpretación” de los sueños. Desde su plataforma, que tiene esta manera de tratar los sueños más saludable, positiva y terapéutica, se ofrece una Formación en Integración de Sueños para psicólogxs y terapeutas.

El piso diminuto


Es un sueño recurrente. Vivo en un piso pequeño, estoy a gusto ahí, pero es muy diminuto, generalmente un mismo habitáculo. De repente, después de un tiempo viviendo ahí, veo una puerta, que abro y me lleva a la continuación de la casa. Allí hay muchísimas más habitaciones. A veces, esas habitaciones son amplias y luminosas, otras son más pequeñas, unas ordenadas y otras desordenadas. A veces hay personas en esa casa que continúa y otras no. Pero siempre que descubro que mi casa es mucho más grande de lo que creía, me invade una sensación de querer descubrir qué hay allí, y me emociono muchísimo porque veo habitaciones donde podría empezar a dormir, con camas grandes, y muy espaciosas. La sensación es de "todo este tiempo he estado viviendo en una casa que era enorme y no lo sabía".

Interpretación

Los sueños recurrentes nos advierten de que hay algo que no acaba de funcionar. Algo que, desde hace un tiempo, dificulta nuestro bienestar. Asimismo nos recuerdan que hay esperanza... como ocurre en este sueño: si entendemos la casa como una metáfora para referirse al soñador/a, vemos que el sueño le recuerda que no está teniendo en cuenta todas las posibilidades o recursos de que dispone en realidad. Es decir, tiene muchas más posibilidades de las que suele creer (hay en la casa muchas más habitaciones, amplias y luminosas). Es cuestión de empezar a investigar cuáles son.

El barquito y la cascada

La catarata más alta del mundo 'El salto del Ángel' en Venezuela

Iba en un barquito con mi hermana y mi abuela, la barca se dirigía a una cascada, así que o salíamos o nos caíamos. El problema es que la estructura era tan lánguida que si salíamos a la vez, se rompía y nos caíamos todos al agua. Así que primero salvamos a mi hermana, luego entre los dos salvamos a mi abuela (porque necesitaba ayuda), pero cuando tenía que salir yo, ya era muy tarde, así que me caía por la cascada y me moría.

Interpretación

Para comprender lo que un sueño expresa, debemos conocer muy bien las circunstancias de la persona que lo ha tenido. En este caso, por ejemplo, deberíamos saber si la abuela está viva en la vida despierta y cuál es la relación que la persona tiene con ella y con su hermana. De un sueño así se puede destacar el momento final de la muerte. Cualquier persona que experimente algo como esto puede despertarse inquieta o incluso con temor a que sea un sueño premonitorio. Los sueños en los que morimos son sueños muy interesantes que podemos tener en momentos de inflexión en nuestra vida, cuando se avecina o intuimos un cambio importante, o cuando precisamente estamos preparadxs para un cambio de actitud. Dicho de otro modo: para dejar morir un patrón que ha estado con el soñador/a toda su vida. Y que, en el sueño de esta persona, podría tener relación con su hermana y con su abuela. Es sugerente pensar también que la persona se baja del barco que compartía con estas dos personas pero de la manera más radical posible. Una invitación a un cambio profundo.

La oruga y la gota de agua

Una oruga aparece en medio de un lavamanos y comienza a avanzar lentamente hacia el grifo que tiene una gota a punto de caer. El tiempo transcurre con lentitud pero, de repente, la gota de agua que estaba colgando se desprende y, en el lapso de tiempo que tarda hasta caer y perderse por el desagüe, tengo la sensación de ser al mismo tiempo la gota, la oruga y el observador externo de toda la escena. Si tuviera que resumirlo fue como tener la omnisciencia de Dios durante un segundo, sabía todo lo que pasaba a la vez y podía sentir todo al mismo tiempo. Una vez que la gota caía toda esa sensación inimaginable se extinguió y me desperté. Jamás he vuelto a tener un sueño parecido.

Interpretación

Uno de los aspectos más fascinantes (y revolucionarios) de los sueños es que, una y otra vez, nos recuerdan que no sabemos quiénes somos en realidad. Aunque pueda haber muchas similitudes entre la persona que somos despierta y la que somos en nuestros sueños, también es cierto que en estos últimos solemos hacer cosas que nunca nos atreveríamos a hacer en la vigilia, o mostramos unas capacidades asombrosas. Cuando queremos explorar un sueño, podemos considerar la posibilidad de que los distintos elementos que aparecen en él sean expresiones de distintas partes que viven en la persona: ¿qué parte podría representar la oruga? ¿Qué hay en ti que es como el agua? Es muy habitual, cuando prestamos atención a nuestros sueños, que tengamos experiencias que ponen en cuestión lo que creemos sobre nosotros mismos y sobre la naturaleza de la realidad.

La joven o el monstruo gris

Cuadro 'La pesadilla' de Henry Fuseli - Wikipedia

Estaba en una casa abandonada con mis amigos, estaba bastante oscura y hecha con plafones de metal y algunas bigas. Mis amigos estaban de espaldas, yo me reía. De repente me ponía a hablar con una chica que parecía ser mi amiga. Recuerdo que me sentía atraído por ella. En algún punto, fuimos a tener sexo y justo en el momento en el que empezamos noté que había algo raro de lo que no me había dado cuenta. La conversación que habíamos tenido fue con palabras en un idioma desconocido que yo dominaba a la perfección. Resultó que ella era una especie de monstruo antropomórfico grisáceo. Cuando me di cuenta huí de allí utilizando una excusa. Me desperté con un mareo considerable y me pasé el día viendo a aquél monstruo cada vez que cerraba los ojos.

Interpretación

En nuestros sueños acostumbran a aparecer cuestiones que hemos preferido olvidar o aspectos nuestros que rechazamos. Precisamente porque no nos resulta agradable pensar en ello o, incluso, nos despierta mucho miedo hacerlo. En los sueños pueden aparecer representados por figuras monstruosas, animales amenazantes o entidades que podrían acabar con nuestra vida. Aparecen de este modo debido a nuestro miedo y es muy interesante ver cómo, a medida que se enfrentan los miedos en la vigilia, también se reduce la presencia de estas figuras en los sueños.  Mi recomendación, a alguien que tiene uno como éste, sería que reflexionara sobre qué es lo que no quiere ver, qué teme afrontar y que preferiría que no estuviera en su vida. Es momento de dejar de mirar para otro lado, "utilizando una excusa" cualquiera. A veces cerramos los ojos porque no queremos ver algo. Los sueños están ahí para que veamos, a pesar de nuestros miedos.

La operación craneal

Una de las escenas más aterradoras de la película 'Psicosis' - YouTube

Me encontraba en medio de un campo de trigo y se vislumbraba un granero al fondo. Fui hacia allí. Dentro, me encontré un rastro de sangre que recorría una especie de taller cochambroso y chapucero casi en penumbra. Un hálito helado resoplaba por mi espalda y estremecía mi piel. Seguí caminando siguiendo las marcas hasta encontrarme con un butacón enorme. Le di la vuelta y allí estaba ella, sin pelo y con el cráneo abierto en el intento de una autooperación. Era algo así como la cabeza-araña de Toy Story. Junto al sillón había una mesa con un diario en el que explicaba que, para llamar mi atención, se había practicado un injerto de pelo con un cincel y un martillo. Inmediatamente después desperté con un susto de muerte. Hacía mucho tiempo que no quedaba con ella.

Interpretación

Hablamos de pesadillas no sólo cuando el sueño es muy desagradable. La intensidad de las pesadillas es tal que nos despertamos en el momento álgido. De algún modo, podemos pensar que el sueño no ha podido acabar su recorrido porque lo que ha ocurrido en él, nos supera. Desde mi punto de vista, las pesadillas son aliadas de nuestro crecimiento, como aquellos amigos que, cuando ven que estamos haciendo algo que no nos conviene, están dispuestos a advertirnos a gritos. Este sueño parece recordarnos un asunto pendiente ("hacía mucho tiempo que no quedaba con ella"), lo suficientemente relevante como para tomar el aspecto y tono emocional de una pesadilla. Aunque la referencia es Toy Story, también nos recuerda a la madre embalsamada de Psicosis de Hitchcock, sentada en su tétrico butacón: una cuestión que ha quedado atrapada y que nos reclama para que la liberemos, quizás recordándonos que es posible "abrir el cráneo" para una "autooperación" y, así, revisar nuestros pensamientos. Siempre podemos "extirpar" patrones desfasados y renovar nuestra forma de pensar, sentir y actuar.

Pinterest

Yo nunca recuerdo mis sueños

Ojalá todos soñáramos, pero hay muchas razones para que el sueño sea frágil y difícil de recordar. Tenemos condicionantes fisiológicos y otros de raíz psicológica (aunque no siempre es así, las personas más rígidas y cuadriculadas, menos abiertas de mente, tienen un peor recuerdo), pero Borràs añade, sobre todo, el condicionante social. "Vivimos en un contexto sociocultural que no aprecia el valor de los sueños", explica, "esto es diferente en otras sociedades o culturas, donde los sueños son relevantes (en algunas comunidades, los sueños personales pueden, incluso, ser valiosos para todo el grupo)". En estos lugares, el recuerdo de los sueños parece ser significativamente mejor. La buena noticia, en cualquier caso, es que el recuerdo puede mejorar, y mucho, cuando recuperamos un interés real por los sueños, empezamos a prestarles atención y, particularmente, cuando aplicamos alguna de las técnicas que existen para mejorarlo.