3 personas te cuentan cómo ha sido su primera relación sexual después de romper

Como todo, la vida continúa después de una ruptura y, si no quieres bloquearte y quedarte estancadx, en algún momento volverás a tener contacto sexual, puede que sea raro o quizás muy positivo

Cinco años de relación. Siete años de relación. Cuatro años de relación. Cuando conoces a alguien y te enamoras, el mundo parece estar en equilibrio. Al principio —lo sabes— todo es ilusión y ganas. Tienes mil planes en la cabeza que quieres llevar a cabo, quieres compartirlo todo. No hay límites. Van pasando los años y, aunque puedes seguir dentro de una nube llena de colores, es posible que la chispa vaya menguando. Sea por lo que sea puede llegar la ruptura y, cuando ocurre, parece que estás ante un abismo. No pasa nada, es normal. Tu entorno estará apoyándote constantemente y, seguramente, querrán que pases página cuanto antes. Cuando estés preparadx empezarás a probar y llegará ESE día: el que tengas sexo por 'primera vez' después de tu fatídica ruptura.

La situación puede ser incómoda o magnífica. Cada persona tendrá su experiencia. Para que no sientas que estás desamparadx ante este instante, aquí hay tres experiencias diferentes entre sí con las que puedes sentirte identificadx y dejar de pensar que tu experiencia ha sido de todo, menos como esperabas.

Ana, 29 años

Cuando lo dejamos me convertí en una hormonita. En los siete años de relación, nunca habíamos tenido problema tener relaciones con otros chicos. Conocer a alguien de fiesta y acabar en la cama empezó a ser lo normal y lo más divertido del mundo. Nos pasábamos findes enteros encerrados en un cuarto pasando la resaca con sesiones de sexo mientras yo redescubría los diferentes tipos de penes y de actitudes de la gente en la cama. Me fui a la playa con uno, de viaje con otro.

Todo era un mundo nuevo. Sí, había tenido relaciones antes de él, pero era más pequeña y, sobre todo, había pasado tanto tiempo que casi ni me acordaba. El primer momento es de inseguridad porque casi no sabes ni cómo hacerlo, pero la libertad se nota y se contagia. Cuando te sueltas, si quieres disfrutarlo, puedes.

Nacho, 32 años

Lo más jodido cuando estás en pelotas delante de otra persona por primera vez es que realmente no sabes por dónde empezar. O peor aún: tienes demasiado claro por dónde empezar pero dudas de que sea eso lo que quiere esa persona. Llegaste a tal nivel de complicidad con tu pareja anterior que sabías exactamente qué protocolo aplicar para llegar a la satisfacción mutua en una línea recta perfecta. Sin embargo, follar con otras personas es redescubrirse y explorar nuevas sensibilidades, nuevas formas y nuevos ritmos. Al principio tienes que volver a sentirte (sobre todo si llevabas mucho tiempo con el duelo) y, después, ir soltándote para ver cómo reacciona la otra persona a los estímulos.

En mi caso particular me di cuenta de que haber pasado cinco años follando con una atleta de élite había hecho que me acostumbrase a un sexo bastante intenso a nivel físico y que quizá había llegado la hora de bajar un poco las revoluciones y dejar fluir mi lado más soft. El primer polvo fue raro pero lo disfruté como si me estuviera desvirgando de nuevo. Eché de menos la complicidad, pero el morbo de lo nuevo siempre ayuda a superarlo.

Julia, 26 años

Siempre he tenido una vida sexual muy activa. Al menos así lo consideraba. Me gusta el sexo y me encanta probar cosas nuevas. Cuando estoy con una pareja (una cosa seria, me refiero) la calidad de la relación sexual me parece sumamente importante. Y así era con mi ex. Y con el anterior también. El sexo fluía perfectamente pero no todo lo demás. Así que finalmente ambas relaciones terminaron. Mi última relación duró cinco años. Tardé un tiempo en volver a pensar en sexo pero es cierto que tenía muchas ganas. Tenía ganas de explorar, de probar, de descubrir nuevos cuerpos y nuevos contactos pero no estaba segura del todo.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Lo estabais haciendo mal.

Una publicación compartida de Código Nuevo (@codigonuevo) el

El día llegó. Me dejé fluir, me dejé sentir, no me puse obstáculos y accedí. La tensión sexual había emergido entre nosotros y esperaba ansiosa el encuentro. Al principio fue raro, no sabía por dónde empezar y, obviamente, me di cuenta que las cosas que le gustaban a mi ex no eran las mismas que le gustaban a este nuevo hombre que se desnudaba ante mis ojos. Ante mi sorpresa, el sexo fue maravilloso. Me di cuenta de que el hecho de no haber construido expectativas me había ayudado a dejarme sentir y a escuchar a la otra persona. Me había ayudado a tener concentración y a no sentirme culpable. Algo que, a veces, es habitual sentir y no debemos dejarle paso.

A veces es recomendable tener sexo con esas 'espinas clavadas' del pasado, con las que sabes que existe tensión y nunca habéis encontrado el momento. Al principio (lo sabemos) parece que se acaba el mundo pero si cambias la perspectiva te darás cuenta que acaba de empezar. Una vida de cero en la que sentir, disfrutar, explorar y probar. Ahora bien, no estás obligadx, hazlo cuando sientas que es el momento y que no te generará ninguna emoción negativa.