Los 3 motivos por los que mezclar sexo y alcohol no aporta nada bueno a tu vida

Una copa de vino desinhibe y aumenta los sentimientos de atracción, pero una mayor cantidad trae consigo muchas más desventajas que ventajas

Por suerte o por desgracia, el alcohol ha estado presente en muchas de nuestras relaciones sexuales. Esto, como explica en un artículo para Psychology Today la terapeuta sexual Laurie Watson, a pequeñas dosis tiene sus ventajas: una simple copa de vino reduce nuestras preocupaciones en torno a nuestro desempeño sexual, consigue que estemos más presentes al aminorar nuestra velocidad neuronal, aumenta nuestros sentimientos de atracción y nos hace querer esta más cerquita de la otra persona. No obstante, en cantidades más elevadas el alcohol trae consigo muchas más desventajas y peligros que ventajas. Te contamos cuáles son.

1. Toma de decisiones temeraria

¿Quién no ha despertado un domingo preguntándose como era posible que la noche anterior hubiese hecho lo que hizo? Pues esta deformación de nuestro juicio para tomar decisiones se vuelve especialmente arriesgada cuando hay sexo de por medio. Como dice Watson, “si no estamos con una pareja segura, el alcohol puede causar que tomemos decisiones alteradas sobre tener relaciones sexuales con alguien inapropiado o que seamos vulnerables a tener relaciones sexuales sin protección”.

2. Mal desempeño sexual

Sí, una copa de vino consigue desinhibirte para que dejes de preocuparte por tus inseguridades o para que no te obsesiones con la idea de satisfacer a toda costa a la otra persona, pero la cantidad de alcohol que solemos consumir en las fiestas tiene el efecto contrario: dinamita la experiencia sexual. “Demasiado alcohol causa mal funcionamiento eréctil” y a las mujeres puede deshidratárseles la vagina haciendo que el contacto del pene sea incómodo e incluso doloroso”, explica la especialista.

3. Separarnos de la realidad

Beber mucho alcohol nos hace perder la percepción realista del mundo: no estamos viviendo ese momento realmente, sino una versión distorsionada creada por nuestro cerebro borracho. Esto, en palabras de Watson, nos hace “separarnos de nuestro compañero”. Y es un peligro, porque “es a veces una forma pasiva de no estar presente con nuestra pareja o de no ser capaz de entender sus necesidades sexuales y emocionales”.

Alcohol y sexo. Lo llevamos haciendo toda la vida, pero eso no implica que sea buena idea. Así que en lugar de pasarte con el alcohol a la hora de irte a la cama con alguien, deberías explorar nuevas opciones para lograr que ese momento de intimidad sea algo realmente significativo para ti y para la otra persona. Una buena idea es incluir la práctica del mindfulness en tus relaciones sexuales para que la experiencia alcance nuevos registros mucho más enriquecedores que el típico polvo alcoholizado. El sexo es algo maravilloso y las opciones son muchísimas, pero si en lugar de nublar tu mente con el alcohol consigues lograr plena consciencia de él lo disfrutarás a otros niveles.