Ver cine erótico a los 12 me provocó un trauma que me duró años

Ver "La anaconda" me dio miedo, pero acabé descubriendo que que no todo lo que quería ver estaba en PornHub

La primera vez que vi porno tenía doce años. Estaba en casa de una compañera del cole con unas amigas haciendo un trabajo y nos pusimos a buscar información en el ordenador. Una de ellas dijo que nos iba a enseñar algo porno. Todas ruborizadas, preadolescentes y con el pavo subido aceptamos entre risas. “La anaconda” se llamaba. Me traumaticé. No recuerdo decir nada concreto en ese momento pero cuando llegué a casa pensé no quiero tener sexo en mi vida y ¿todos los penes son así de grandes?

No volví a ver porno hasta los quince. Me quedé sola en casa y escribí en el buscador la palabra “porno”. Pinché en uno de los primeros vídeos que apareció. Recuerdo a una chica haciéndole una mamada a un tío. A él no se le veía cara. Ella salía en primer plano mirando a cámara con el pene en su boca. De pronto, el tío comenzó a agarrarle el pelo, a tirar fuerte y a meter rápidamente el pene en su boca, con fuerza. No recuerdo nada más. Cerré la página con miedo, por si venía alguien. Sentía que estaba haciendo algo prohibido, algo que, además, me daba miedo. Y no me excitaba en absoluto.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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“Yo nunca he visto porno”, dice un chaval en un botellón mientras nos mira. Mis amigas y yo nos reímos, nos miramos y todo el mundo comienza a beber. Nosotras también bebemos por inercia. En el metro de vuelta, a las 9 de la noche —adolescencia— comentamos la jugada algo borrachas y, por primera vez, hablamos de porno. La primera vez que mi amiga Ari vio un pene fue el de su vecino. Se lo sacó en el ascensor. Recordamos aquel día a la salida del colegio cuando un hombre se bajó los pantalones delante de nosotras y comenzó a hacerse una paja. Hablamos de lo de “La anaconda”. Todas sentimos lo mismo. Ese trauma. Ese que a día de hoy arrastramos aunque lo neguemos y que en el fondo hace que todo lo sexual siga siendo un tabú. Solo una de nosotras dice que se excita viendo porno, el resto mentimos o alegamos el asco que nos produce. Volví  a casa pensando uf, menos mal que no estoy sola

A día de hoy veo porno y mentiría si dijese que no me pone. No es algo que haga todas las semanas (ni todos lo meses), pero oye, de vez en cuando, apetece. He ido perdiendo ese miedo que se instauró en mí de pequeña. He aprendido a disfrutarlo, a poder hablarlo con naturalidad y sobre todo a elegir. No todo el porno me excita. Diría, de hecho, que tan solo una parte muy pequeña consigue transmitirme algo. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Acabo de buscar “porno” en Google otra vez. Y esta es la primera página que me sale: VIDEOS PORNO GRATIS EN HD - MUY CERDAS XXX. Entras en la página y este es el primer vídeo que me ofrecen: Mi novio se aprovecha de mi mientras yo juego al videojuego. Subido hace 08:33 minutos - 6.037 Visitas. La diferencia entre mirar porno cuando estás o no cachonda es abismal. Ahora mismo me dan ganas de vomitar.

TRIO AMATEUR con babe rubia hermosa rusa adolescente y amiga, aparece ahora entre los más populares de PornHub. ¿Adolescentes? Sí, sabemos que son un éxito. Entre los favoritos de España en Xvídeos en este momento encuentro: HERMANO FOLLA A SU HERMANA. Incesto. Y en Xnxx tenemos: Ana y el morbo de follar a ciegas sin saber quién te está partiendo el culo. Fijo que Ana disfruta muchísimo mientras le parten el culo. El verbo está súper bien elegido. ¿Cómo me va a excitar eso? ¿Cómo vamos a iniciar nuestras primeras relaciones sexuales con estos referentes? Porque sí, fueron nuestros referentes. La educación sexual de mi colegio brillaba por su ausencia, así que la poca información (y todo el miedo) que teníamos en nuestra primera vez venía únicamente de lo que vimos en el porno. Y así pasa. 

Siento la violencia en mi cuerpo cuando leo esos titulares y cuando no me veo representada en ninguno de estos vídeos. También en algunas relaciones sexuales que he tenido ya más mayor donde pensaba: ¿este tío qué hace?, ¿se cree que esto es una peli porno? No gimo según me empiezas a tocar. No me gusta que me azoten si no es consensuado y ni de coña te vas a correr en mi boca. Ah, y os presento: esto es un condón, lo vamos a usar.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Una publicación compartida de flavita banana (@flavitabanana) el

Yo misma en alguna ocasión me excitado viendo esas escenas claramente violentas. Tres de cada cuatro personas reconocen que el BDSM les excita. Nuestras fantasías no están nada alejadas de las del resto. Pero...

El porno hace daño. Sobre todo porque la pornografía actual, gratis y que está a un solo clic, es tan solo un discurso de la sexualidad creado por los hombres y para los hombres. Un discurso que me aburre profundamente y en el que no me siento representada. Por suerte, hay algunas mujeres en puestos de liderazgo de la industria pornográfica como Erika Lust. “No quiero sacar a las mujeres de la pornografía. Quiero que a las mujeres les guste la pornografía”, dice Lust, una de las cineastas de pornografía feminista más reconocidas del mundo en su charla TED. “El sexo puede seguir siendo sucio, pero los valores deben de ser limpios”, añade.

Descubrir sus vídeos me hizo entender qué se siente al ver porno y ponerte cachonda. Al final, yo siempre me acababa tocando antes con alguna escena de una peli (Love de Gaspar Noé, una de mis favs) que buscando porno en internet, así que su porno es precisamente lo que necesitaba. Ya no solo por la calidad de los vídeos (es más cinematográfico), sino por cómo narra los encuentros sexuales desde una perspectiva enfocada hacia el disfrute.

Plataformas que tienen este tipo de pornografía:

  • LustCinema y Xconfessions, fundados por Erika Lust. Te envían una peli gratis por suscribirte a su newsletter. Gratis y solo poniendo tu email. Súper recomendable, lo vais a gozar. 

  • Pinklabel. Además de comprar pelis puedes alquilarlas por 48h.

  • Lustery y Ersties. Puedes encontrar un porno más casero, no tan cinematográfico pero con los mismos valores.

  • Four chambers. Mi favorita en cuanto a estética.

Lamentablemente, son de pago, pero podéis encontrar algún vídeo gratis investigando.

Este es el porno que a mí me mola, aunque me costó mucho llegar a él. Puede que no sea tan accesible, pero narra los encuentros sexuales que a mí sí me excitan. Es un porno donde vemos el punto de vista de la mujer. No pretendo ser yo quien criminalice la industria, ni quien catalogue cuál es el porno que debéis ver o qué es más moral. Esta es mi historia y lo que a mí me gusta. Cada cual es libre y responsable de su placer sexual. El miedo al porno no se pierde, ni los tabúes desaparecen de un día para otro. La sexualidad sigue siendo nuestra asignatura pendiente y yo trabajo día a día en ello. Cuando he dado talleres de sexualidad en colegios siento que estamos avanzando. Necesitamos más educación sexual y menos porno. Pero al final lo importante, como siempre, reside en elegir. Y yo elijo disfrutar.