Ronda Rousey, de la UFC a liderar la ‘revolución feminista’ en el wrestling 

La luchadora californiana de 32 años participará en la pelea estrella del Wrestlemania 35, el primer gran evento de la historia del wrestling con protagonismo 100% femenino

Directo de derechas, pajaritos, lona y al suelo. En apenas 48 segundos la brasileña Amanda Nunes enterró a la leyenda del Ultimate Fighting Championship (UFC), Ronda Rousey. Fue un fatídico 30 de diciembre de 2016 y el final de una trayectoria de 12 victorias brillantes y tan solo una derrota. Pero, a diferencia de aquella patada de Holly Holm que había derrotado a Ronda un año antes, esta vez la victoria era demoledora. En el casi un minuto en el que Nunes se abalanzó sobre 27 golpes conectaron con el rostro de la luchadora dejándole secuelas que tardaron meses en curar.

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En aquel momento, todos pensaron que la carrera de la que fuera medalla de bronce en jiu-jitsu en los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008 y la mujer más poderosa de la UFC, había acabado para siempre. No habría más películas de Hollywood, ni anuncios de grandes marcas, ni apariciones estelares en los talk-shows más importantes del país. Su imagen estaba hundida y no había nada que pudiera hacerse. Sin embargo, Ronda nunca había tirado la toalla y, como buena fan del wrestling (lucha libre), no dudó en aceptar la jugosa oferta de la World Wrestling Entertainment (WWE) para convertirse en una de los principales reclamos de uno de los deportes más masculinizados del mundo.

La manera más rápida de relanzar su carrera

Ahora y tras un primer año de éxitos en la WWE, ‘Rowdy’ participará en el Wrestlemania 35, el primer gran evento de lucha libre de la historia en el que la pelea principal de la noche será protagonizada únicamente por mujeres —Ronda luchará junto a Charlotte Falir y Becky Lynch—. Es por ello que no ha dudado en mostrarse especialmente orgullosa de haber contribuido a la transformación de un deporte en el que las luchadoras femeninas recibían el apelativo de "divas" hasta hace un par de años. “Es increíble toda la ilusión que hemos sido capaces de generar en tan solo un año (…) lo que está pasando en Wrestlemania es un reflejo de lo que está pasando alrededor del mundo”, declaró recientemente.

“Realmente creo que este es uno de esos medios por los que se puede lograr un cambio real en la sociedad y en la manera en la que se mira a las mujeres. La misma compañía que hace algún tiempo organizaba peleas de mujeres en ropa interior ahora está llevando la lucha femenina al nivel más alto de la industria”, añadió Rousey que no ocultó su emoción por su participación en la histórica pelea del próximo día 7 de abril de 2019, en el MetLife Stadium en la ciudad de Nueva Jersey. El problema está en que más allá del sentido discurso de Ronda Rousey y la intención de la WWE de convertir el wrestling en un espectáculo más acorde con los tiempos que corren, la realidad es que la publicidad en torno al Wrestlemania 35 no deja de sonar a campaña de purplewashing

Más marketing que realidad

Pretender que un espectáculo en el que mujeres en ropa extremadamente ajustada y sexualizada —maquilladas y en bragas y sujetadores que se alejan de la ropa cómoda y deportiva— adopten roles prototípicamente masculinos —precisamente el lenguaje grosero y la actitud agresiva de Ronda la han convertido en un producto excelente para el marketing del wrestling— y se dediquen a pelearse, con más teatralidad que otra cosa, para el disfrute de un publico mayoritariamente masculino es algo inherentemente machista. Es por ello que por muy loables que pudieran resultar las intenciones de Ronda de iniciar una revolución feminista en el lucrativo negocio de la lucha libre, el evento de la próxima semana no deja de ser una maniobra para blanquear un espectáculo que en Europa no tendría cabida.

El día que todas las peleas del wrestling se rijan bajo los mismos parámetros, es decir, sin distinción de género a la hora de establecer cuál será la pelea de la noche, estaremos hablando de un deporte igualitario. La supuesta inclusividad de este deporte no llegará hasta que se destaquen las peleas de mujeres por su deportividad y no por someterse a los roles de género que convertirán en interesantes sus peleas para la audiencia masculina. Mientras tanto, el discurso de Ronda y sus espectaculares llaves de jiu-jitsu no pasan de ser un excelente producto de marketing.