Quejas machistas y Forocoches obligan a anular un evento 'gamer' solo para mujeres

El machismo es una sombra alargada y escurridiza que se cuela en todo tipo de entornos. En las últimas horas, Twitter se ha convertido en un hervidero de críticas contra un evento gamer (sobre videojuegos) solo para mujeres, llamado 'Gaming Ladies' , organizado por la periodista especializada en videojuegos Marina Amores (@blissy). Un encuentro no-mixto pensado para que las mujeres de este sector pudieran debatir, sin acoso ni presiones, sobre todos los temas y problemáticas que afectan al mundo gamer, incluido el sexismo que se viene denunciando desde hace tiempo.

Prueba de ese acoso, es que solamente el anuncio del evento despertó una lluvia de críticas en las redes sociales. Y tanto fue así, que desde Forocoches, ese foro-secta inundado de todo tipo de fauna y flora machista, decidieron orquestar un plan para boicotear el evento. "La idea consiste en disfrazarnos de tía y decir que somos travelos al grito de muerte al machirulo. Una vez dentro desatar la furia forocochera", decía el usuario Edgar16v en un hilo que se acabó filtrando a Twitter. El revuelo fue tal que la empresa que cedía el espacio para que se celebrara el evento decidió anularlo para ahorrarse un disgusto. 

Lamentablemente, las gamers tienen que enfrentarse a un acoso diario en redes y en webs especializadas donde son insultadas por los usuarios masculinos más intransigentes. Desde hace aproximadamente un año, la página Todas Gamers denuncia, este sexismo y la reiteración del estereotipo cosificador de mujeres jugando en ropa interior y exageradamente sexualizadas que suele asociarse a la etiqueta gamer. Episodios como estos demuestran la falta que sigue haciendo el feminismo y cuánto queda por mejorar  en todos los ámbitos de la sociedad.

Por su parte, Marina Amores no se ha dejado intimidar y ha anunciado a través de su perfil en Twitter que se le ha ofrecido planear dos eventos próximamente en las ciudades de Madrid y Barcelona. Su ejemplo y su insistencia en imponerse a la intransigencia de una minoría demuestra que no está todo perdido.