Mientras las palabras de Gata Cattana sigan sonando, ella seguirá viva

Dos años después de su muerte el discurso de Ana Isabel García Llorente, más conocida como Gata Cattana, continua a nuestro lado

Abro el libro de Gata Cattana, La escala de Mohs (Aguilar). Es la nueva edición. La anterior fue publicada en el año 2016 por la editorial Harpo Libros. Lo ojeo por encima, casi con respeto, y voy recogiendo palabras sueltas. Al llegar a casa me siento a leerlo entero. Cuando voy acercándome al final lo veo: es su letra. El libro tiene dos poema inéditos y uno de ellos, Todo lo demás, no, viene acompañado por las fotocopias del manuscrito original. El que sus manos escribieron cuando aún estaba viva. El pasado 2 de marzo se cumplieron dos años de su muerte. Pero, como yo, tantas otras, tantas mujeres, tantas amigas, tantas compañeras, tantas hermanas, la llevamos cerca y sabemos que su potencia, su palabra y su lucha, siguen presentes. Ana, hoy también te recordamos.

Música y poesía

Ana nació en Adamuz (Córdoba) en el año 1991 y la escritura la acompañó desde muy temprana edad. Quienes la conocen, la siguen y la recuerdan, lo hacen mayoritariamente por su música. Las letras de sus canciones de rap, llenas de poder, rebeldía y pasión, aún viven en los auriculares de miles de personas y seguirán estando vivas para todos aquellos que pasen a escucharla. Quienes lo hagan no podrán retroceder, porque esas rimas atrapan a todo oyente, no solo por la calidad sino por su mensaje. Este mensaje también está presente en su poesía, el rostro menos conocido de la artista que, como cuenta su madre para Efe, “cantar le encantaba pero escribir era su pasión”.

Entre sus palabras podrá encontrarse amor, garra, tristeza, guerra, muerte, sospecha, miedo y fuerza. No termina ahí la lista pues quien se adentre en su poesía podrá descubrir más hilos de los que tirar, esa es la principal maravilla de este género literario. Gata Cattana tenía una llama dentro que buscaba quemar todas las mentes, todos los recovecos que aún estuvieran dormidos. Por ello, antes de ser publicada por una editorial, autoeditó su libro a través de un proyecto independiente. Lo hizo porque, una vez escritas sus palabras, éstas ya no le pertenecían, eran de y para quienes la rodearan. Por eso, también, buscaba expandir su arte y su sabiduría con su voz, no solo cantando sino también a través del slam poetry.

Cuando uno encuentra lo que ama y se dedica a ello, es capaz de superar los obstáculos y alcanzar, aunque sea poco a poco, sus objetivos. Así el primer trabajo musical de Gata Cattana, Los siete contra Tebas, se publicó en el año 2013, después llegaron Anclas, una recopilación de inéditos y La escala de Mohs (su único poemario) se publicó en el año 2016. No pudo ver publicado su maravilloso álbum Banzai, donde algunas de sus canciones parecen presagios de lo que estaba por venir. Hoy en día tanto su música como su poesía forman parte del himno que miles de mujeres llevamos dentro y esto sucede porque sus palabras inspiran, acompañan y nos hacen crecer.

La mujer referente

"Es 4 de enero, otro año ha venido. ¿Te lo puedes creer? Solo cuatro días y ya tres víctimas. Estamos luchando, Ana, compañera. Qué bien que estés con nosotras. Este año todas nos fuimos pa' la mani contigo. En las camisetas, en las pancartas, en la voz, en el alma. Te llevábamos agarraíta en el pecho aunque pienso que fuiste tú la que no llevaste a nosotras". Así escribe la escritora Irene X parte de su dedicatoria para Gata Cattana, esparcida en el prólogo de la nueva edición de su libro. "Si es que, Gata guerrera, tú estás en todas partes.

En los tejados, en las paredes. Estás dejando el mundo muy bonito, Ana. Con lo feo que está, tú lo sabes. Nosotras lo sabemos". Estas frases, entre muchas otras, podrían representar lo que sentimos y lo que pensamos cuando la recordamos. Porque esa unión la creó ella misma: "Nunca me sentí sola porque estábamos juntas", reza parte de la letra de El plan, una de las canciones de la artista cordobesa, presentes en el disco Banzai.

Sus versos han conseguido que su voz permanezca viva y latiendo y la han alzado como una de las principales referencias feministas dentro del mundo de la música. Esto fue posible gracias a que, además de ser capaz de hacer una lectura profunda y crítica de la sociedad, portaba junto a ella una inteligencia emocional que también está impresa en sus letras. Si te paras a analizarlas, siempre encontrarás una frase casi de uso universal: "10.000 oyentes bien usados son un ejército", en Desértico. "Tú y cuántos como tú con estas dos titánides. Corre ve y dile a aquel que no vamos a ser tan dóciles", en Lisístrata. "Ahora sé que no vale una mierda pero que mañana valdrá el triple", en Mi burra. Y un larguísimo etcétera que invita a que jamás dejemos de escucharla.

Gata Cattana, en el tiempo que estuvo entre nosotras, consiguió que se modificara en cierta manera la visión que las mujeres tenemos de nosotras mismas. Es ahí donde aún hay una base errónea que tenemos grabada en el subconsciente que a veces nos quiere hacer creer que el feminismo es malo y que las mujeres son nuestras enemigas. Su legado seguirá lanzando su mensaje al mundo aportando algún cambio por mínimo que sea, no solo a través de sus canciones sino también a través de su poesía. Por suerte, como cuenta su madre, aún hay algunas libretas con versos que no han salido a la luz con los que —estoy segura— podrá seguir viva.