La historia poco contada de cómo las mujeres construyeron Hollywood

Ya pueden ir desfilando más Wonder Woman en shorts, que la igualdad de género en Hollywood todavía deja mucho que desear. Solo el 6% de las películas mejor valoradas del 2016 estuvieron dirigidas por mujeres, y las actrices mejor pagadas cobran de media un 40% menos que sus homólogos con pene. Es una industria controlada por hombre, pero lo que poca gente sabe es que hubo un tiempo en que era al contrario: Hollywood lo impulsaron y lo construyeron, principalmente, ellas. Hubo más mujeres trabajando y triunfando en esta industria en las primeras dos décadas de su existencia que en ningún otro momento desde entonces. Recapitulemos un poco.

Conquistando el Nuevo Oeste

Cuando la prensa animaba a los americanos del s.XIX a mudarse al Nuevo Oeste, tierra de infinitas posibilidades, para una mujer recién llegada a California esas posibilidades se limitaban a ser la asistente de un hombre. Pero, según escribió la periodista de cine Louella Parsons, en la década de 1920 la cosa había cambiado: "si una mujer viaja al oeste, no es para coser botones o hacerle la colada a la familia, sino para hacer su propia fortuna".

También por esas fechas, la historiadora Cari Beauchamp le contó a Vanity Fair que “Hollywood lo construyeron mujeres y judíos, porque era la gente a la que no admitían en profesiones respetables". De hecho, el cine en sus inicios se veía más como un entretenimiento circense que como un negocio rentable, así que muchos no lo tomaban en serio.

Reinas del cine mudo

La primera mujer en dirigir una película fue Alice Guy-Blaché, que trabajaba para la productora Gaumont en París y dirigió en 1896 La Fée aux Choux (El hada de las coles). Alice fue testigo del nacimiento del cine y estuvo produciendo y dirigiendo en EEUU hasta los años 20. Otras grandes figuras de principios del siglo XX fueron Lois Weber, que empezó trabajando para Guy-Blanché, la alemana Lotte Reiniger, cuyo característico cine 'de siluetas' sentó en parte las bases de la animación, o Dorothy Arzner, que pasó de mecanógrafa a directora.

Son solo algunos de los nombres recogidos en el portal Women Film Pioneers ('Mujeres Pioneras del Cine') que desmontan la idea preconcebida de que dirigir una película es un trabajo de hombres. Ellas dirigían, escribían, producían, editaban y actuaban. Entre 1912 y 1919, Universal tuvo 11 mujeres directoras que entre todas hicieron más de 170 películas. Las mujeres dominaban Hollywood como creadoras y también como espectadoras: la mitad de las películas entre el 1911 y el 1925 las escribieron mujeres, y se estima que más del 70% de la audiencia cinematográfica eran mujeres.

A veces, las mismas actrices que aparecían en pantalla como inocentes jovencitas eran las que cerraban contratos y llevaban la batuta detrás de las cámaras. Mary Pickford, por ejemplo, empezó su propia compañía en el 1916 y produjo desde entonces todas sus películas, delegando únicamente el rol de directora "para que ningún detalle de producción lo arruinase todo". Tres años más tarde, Mary fue una pieza crucial en la fundación de United Artists, un importante estudio cinematográfico que luego dirigió ella misma.

Premiadas y bien pagadas

El porcentaje más alto de ganadoras de Oscars de la historia fue en 1930 (cuando se empezaron a entregar) según la periodista Alicia Corona. Hasta el 1937, la mayoría de nominadas fueron mujeres, lo que nos lleva a pensar que de no ser por la separación de las categorías por género, los hombres se habrían quedado a dos velas. Pero si comparamos ese dato con la media actual nadie lo diría: desde los años 30 solo el 16% de nominaciones en la historia del premio Oscar han sido mujeres.

"Una actriz es más que una mujer y un actor es menos que un hombre". Son palabras de Frances Marion, que en el Hollywood primerizo se convirtió en la mujer guionista mejor pagada de la historia. Describió bastante bien su presente, porque en un artículo de 1934, la escritora Laura Benham contaba que los nombres más importantes de las películas de entonces eran nombres de mujer, y que ellas ganaban los mejores salarios de la industria.

Sin embargo, a finales de los años 20 el panorama iba cambiando y, para cuando llegó el sonido a la gran pantalla, la superestrella Lois Weber ya tenía una visión pesimista de las oportunidades para las mujeres directoras: "No lo intentes", les decía a las aspirantes, “nunca lo conseguirás". Quizás a algunas les sonó exagerado, pero la realidad es que en Universal, donde ella trabajaba, desde entonces no se volvió a contratar a una sola directora hasta el 1982, cuando Amy Heckerling dirigió Fast Times at Ridgemont High.

Entre el 1932 y el 1938, las estrellas más importantes y bien pagadas todavía fueron mujeres (Marie Dressler, Janet Gaynor, Joan Crawford, Greta Garbo y Shirley Temple) excepto cuando en 1934 Will Rogers y Clark Gable se erigieron como el prototipo de personajes que iban a predominar en Hollywood en las décadas siguientes: el cowboy y el actor principal seductor, el primer galán de cine.

Voy a dejar de buscar la forma ‘adorable’ de dar mi opinión para seguir cayendo bien. A la mierda. No recuerdo haber trabajado para ningún hombre que dedicase tiempo a pensar cómo enfocar su opinión para hacer que se oyera su voz. Simplemente, es escuchada".

Jennifer Lawrence en una carta a Lena Dunham sobre la brecha salarial en Hollywood

Se habían acabado los días del cine mudo y añadir sonido a las películas requería dinero para un equipamiento cada vez más caro y sofisticado. Fue entonces cuando algunos magnates de Wall Street le echaron el ojo al negocio, y se empezó a invertir en grandes cantidades, lo cual pedía más solvencia y menos riesgo. Según el LA Times, eso significaba menos oportunidades para las mujeres ya que tenían menos autonomía financiera. Para cuando terminó la Segunda Guerra Mundial, a mediados de la década de 1940, la industria ya se había masculinizado, sentando las bases del Hollywood que todos conocemos.

Acordarnos del origen de esta industria multimillonaria nos hace ver todo lo que las mujeres han sido y son capaces de tirar hacia adelante cuando no se les ponen palos en las ruedas. Por suerte, y aunque todavía quede mucho para recobrar el protagonismo de años atrás, las mujeres están recuperando poco a poco su lugar tanto delante como detrás de las cámaras. Las denuncias contra el productor Harvey Weinstein e iniciativas como Time´s Up, que intenta terminar con el acoso y conseguir la igualdad de género y racial en la industria, son una muestra de ello.